
La leyenda Akira Kurosava
Con “Rashomon”, su undécima película, premiada en 1951 con el León de Oro en el festival de Venecia y Oscar a la mejor película extranjera en Hollywood, el cine japonés conquistó sus letras de nobleza en occidente. Con Kurosava la crítica internacional vio llegar a las pantallas también a un gran actor Toshiro Mifune, así como al director de fotografía Kazuo Miyagawa que acompañó así mismo la obra de otro grande del cine japonés Kenji Mizogouchi.
Nacido en 1910 en Tokio, descendiente de una familia de samuráis, Akira Kurosava empezó su carrera en el cine en 1938, trabajando en los estudios Toho, de donde salió Godzilla, el célebre monstruo del cine japonés. Su primera película en 1943 fue “La leyenda del gran judo” todavía bajo la férrea censura bélica y que tuvo gran éxito en Japón.
Después de trabajar como ayudante de dirección con Kajiro Yamamoto, prosiguió su carrera en solitario. Ya bajo control de las autoridades norteamericanas filma en 1945 “No añoro mi juventud” película poco conocida con un guión de Eijaro Hisaita importante autor dramático de los años treinta...
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