
Que Martha Meier Miró Quesada – importante miembro del directorio y a la cual leemos habitualmente tratando el tema de su especialidad, la ecología – haya tomado ayer la batuta de las entrevistas políticas dominicales de El Comercio en vez de Milagros Leiva, traduce algunos visibles ajustes internos de este diario. Meier ha dedicado esa intervieu a Vanessa Quiroga, quien fuera la niña símbolo del atentado terrorista al jirón Tarata de Miraflores y hoy es una joven integrante de la lista de regidores del candidato Alex Kouri. Por la boca de Vannesa reaparece también en las páginas de El Comercio su antiguo conocido: “No digo nada de Lourdes (Flores); sólo el apellido Cataño. Saquen sus propias conclusiones”. ¡Que fuerte! En efecto, el apellido Cataño y sus posibles vínculos con el narcotráfico nos recuerda que el decano de la prensa logró doblegar a la lideresa del PPC y desalentarla de siquiera imaginar una candidatura a la presidencia de la república el año 2011. El apellido Cataño, por quien Flores Nano aseguró que ponía las manos al fuego en torno a su inocencia, la resignó a sólo aspirar al sillón de Nicolás de Ribera el viejo. Y esta jugada mediática-política permitió que estallara una gran fiesta en los predios del partido Perú Posible, pues sin Lourdes en el camino Alejandro Toledo aumentaba sus posibilidades de retornar a palacio de Gobierno. Ni corto ni perezoso, Toledo apresuró su respaldo a la candidata y anunció que PP no lanzaría competidores en Lima. La semana pasada hemos visto cómo el decano realizó otro ensayo de desaliento, esta vez con Luis Castañeda Lossio, cuyas posibilidades de llegar a la presidencia son muy altas. En forma inusual, dedicó dos titulares de primera a las fallas de El Metropolitano, el nuevo sistema de transporte masivo urbano que, si bien requiere algunas enmiendas, no cabe presentarlo como un desastre pues constituye un peldaño necesario para mejorar la oferta de este servicio y ordenar el caótico tránsito de la capital. Castañeda ha reaccionado con energía calificando de “maldad servil” esta evidente campaña en su contra. La respuesta de El Comercio ha sido un tibio editorial el sábado 19 en el que opta por zarandear al congresista de Solidaridad Nacional, Walter Menchola, quien denunció el hecho, pero ya no al burgomaestre capitalino. Coincidimos con Aldo Mariátegui en que todos los medios tienen derecho a sus simpatías políticas y a promover a sus candidatos de preferencia. Pero sería positivo que no lo hagan con subterfugios ni parapetados en un lema de independencia que realmente no tienen.