
Britney Spears, la otrora pequeña reina de la música pop, ha reaparecido a la vista del público como una mujer desaliñada, olvidando incluso cuán importante es cuidar de sus cabellos.
El 21 de junio, junto con su novio Jason Trawick, la cantante fue a comprar utensilios de cocina en Williams-Sonoma, una tienda de decoración doméstica en Los Angeles. En la ocasión, vestía chaleco blanco y pantalones vaqueros raídos. Se veía pálida y con el entrecejo fruncido. Mechas castañas sobresalían de su cabello habitualmente rubio y ahora desarreglado, resultado evidente de una larga ausencia de las peluquerías.
Fuente: Peopledaily