
Jorge Glenni y Marco Antonio
La parricida Giuliana Llamoja solo estuvo detenida cuatro años por matar a su madre. Argumento que tomo un cuchillo en defensa propia, nunca preparo la agresión y el deceso de su progenitora fue a consecuencia de un corte accidental.
Jorge Glenni mantuvo una relación de cuatro años con el estilista Marco Antonio. Es imposible convivir tanto tiempo con una persona si no se siente afecto por ella. El fallecimiento se produjo luego de una discusión apasionada que se desbordo violentamente y el mas frágil llevo la peor parte.
Glenni sostiene que nunca tuvo intención de matarlo. Prueba de ello es que no llevo un arma al encuentro.
Tanto Llamoja como Glenni son jóvenes y bellos. Esta condición ha sido motivo de antipatía de gran parte de la opinión publica que los condeno antes de analizar si existió móvil, alevosía y ventaja en los hechos luctuosos.
El robo no puede ser la razón de la actuación de Glenni. Es un muchacho tan apuesto que fácilmente puede conseguir varias parejas que lo mantengan.
Glenni siempre considero a Marco Antonio como un padre. El peinador era famoso, adinerado, inteligente y le sobraban conquistas. Glenni soportaba la poligamia de su pareja porque a su manera lo amaba.
Sería injusto que a Glenni se le condene a más de 12 años de cárcel. Su gran error fue enamorarse de alguien que estaba en otro nivel intelectual y social.
La otra reflexión es acerca de la sobrevaloración de los empresarios emergentes. Está de moda todo un discurso semiacadémico que endiosa a todos los nuevos ricos.
Basta con tener pinta de provinciano y éxito en los negocios para que uno se convierta en un icono, vendiendo la idea que cualquier persona con voluntad, capacidad de trabajo y talento comercial puede ser un ejemplo nacional.
En el caso de Marco Antonio si bien apreciamos su laboriosidad, también es cierto que no respetaba los derechos de sus trabajadores, quienes no gozaban de seguro social, pago por horas extras y vacaciones.
En conclusión, Glenni es una víctima por ser bello e ingenuo. Asimismo, estamos obligados a ser más desconfiados de las figuras de éxito que nos imponen los medios masivos de comunicación.