
Kaká aún no ha aceptado su expulsión en el partido contra Costa de Marfil. Fuera del partido contra Portugal el próximo viernes en Durban, ha advertido, sin embargo, que no va huir de la confrontación frente a rivales que abusen de jugadas más rudas. “Aunque este grupo sea tranquilo, nadie tiene la sangre fría.
Se pudo ver lo que pasó en la cancha y porque hemos tenido ese tipo de actitud. La selección no ha sido desleal o ha faltado con respecto al oponente. No hemos tenido ningún problema y nadie nunca vio a la selección ser violenta. Pero jamás van a ver la selección huir de una confrontación más física”, advirtió el jugador.
Kaká abandonó el campo por doble amonestación cuando dejó su brazo en la dirección del pecho de Keita. Para él, la jugada que causó su salida se produce en varios partidos en el fútbol mundial, y el árbitro francés Stéphane Lannoy creyó en la simulación del rival. “No pasó nada. Hubo una jugada que ocurre en todos los partidos.
Si yo hubiera sido un irresponsable, yo vendría aquí y pediría disculpas a ustedes (periodistas) y al grupo. Jugué un partido normal y que terminó con mi expulsión.”, dijo. El mediocamista brasileño admitió que va a tener más cuidado a partir de los octavos de final. “Voy a tener más cuidado, pero no sé por qué recibí la primera tarjeta amarilla.“- dijo.