
Considerada durante muchas décadas por la comunidad internacional como un Estado canalla, Libia intenta desde 2003 cerrar su pasado conflictivo con Occidente. Con este objetivo, Trípoli normalizó en 2006 sus relaciones con Estados Unidos y negocia desde hace meses un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE).
Estos esfuerzos parecían haber dado frutos. El pasado mes de mayo, Libia fue uno de los 14 países seleccionados por la Asamblea General de Naciones Unidas para integrar su consejo de Derechos Humanos por un período de 3 años.
En esa ocasión, varios organismos humanitarios protestaron argumentando que los gobiernos de algunos de esos países no respetaban las garantías individuales dentro de sus territorios. Una de ellas, Freedom House, calificó de “bofetada a las víctimas” la introducción de Libia, entre otros, en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU...
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