
INTI RAYMI es la fiesta que celebramos este 24 de junio y en nuestro Perú cuya primera representación en la Fortaleza de Sacsayhuamán fue en el año 1944, y que el 07 de abril de 1945 con la firma del presidente Manuel Prado y Ugarteche se promulgó la Ley 10196 en la que “se instauraba la Semana del Cuzco y dentro de ella la aludida representación” (1) tiene una larga tradición, aunque no con el contenido ni la teatralización o las características que ahora se representa y está difundida y reconocida en los países andinos, latinoamericanos y también a nivel mundial como un evento turístico.
Es sorprendente cómo esta festividad ha logrado llegar hasta nuestros días. El Inca Gracilazo de la Vega la describía como una de la festividades más importantes del calendario Inca y a lo largo de los años ha tenido más dificultades que facilitadores para superar los muchos impedimentos históricos a los que ha estado sometido, entre ellos la extirpación de idolatrías o la prohibición de exaltar lo propio o tradicional debido a los castigos que se imponían dictados por el Virrey Toledo posteriores a la revolución de Túpac Amaru al considerarla una festividad pagana.
Los historiadores, folkloristas, etnólogos, antropólogos, sociólogos y los estudiosos de las religiones tienen un desafío muy importante para hacer hipótesis o según sus conocimientos emitir conclusiones sobre este importante fenómeno cultural.
Los conquistadores y los religiosos sabían que el sincretismo era fundamental para lograr una incorporación de los conquistados a las tradiciones y ritos de la Iglesia Católica y debían aprovechar las propias de la cultura inca, tan es así que hay un cuadro de Diego Quispe Tito (1611-1681) que en las festividades del Corpus Christi ya figura representado un Inca.
También es de rescatar que nuestra cultura, principalmente en la costa, en que se ha privilegiado lo blanco sobre lo mestizo
o indio y aunque esta festividad estuvo marginada, en Lima en el día de San Juan que se celebraban en las Pampas de Amancaes (que motiva el “José Antonio” de Chabuca Granda) se fue introduciendo la fiesta del Inti Raymi con participaciones de grupos indígenas o cholos, aprovechando que en la misma fecha se celebraba el “día del Indio”. En una de las últimas celebraciones de las Pampas de Amancaes se eligió la Flor Morena del Perú (representante de la cultura o raza negra de nuestro país) como una gran demostración de integración social y cultural.
La fiesta del Inti Raymi debemos considerarla como el triunfo de la constancia de nuestra población aborigen (raza quechua y aymara) ante las circunstancias adversas y marginación a la que ha estado sometida durante muchísimos años y que en muchos casos aún cuesta aceptar e incorporar en todos los procesos que signifiquen un mayor avance del país, fundamentalmente en los aspectos educativo, cultural o productivo no obstante tener en Lima los más importantes emporios productivos en sus manos, llámese “La parada”, Gamarra y todo su entorno y muchísimas otras actividades industriales, de servicios, agrícolas o pecuarias.
Cuando en 2001, Alejandro Toledo asumió la Presidencia de la República realizó algo inédito, un “INTY RAYMI” particular en que en cierta forma él se coronaba como un nuevo Inca y, sinceramente creo, era la demostración más palpable que se venía dando en las diversas actividades de nuestro Perú desde el gobierno de Velasco que por primera vez se leían nombres y apellidos de peruanos típica o netamente “indio o cholos” y que él culminaba ese proceso de integración.
También es importante decir que aunque la fiesta del INTY RAIMI esta identificando a la cultura quechua y al Cuzco en particular, es una fiesta que con distintos nombres, modalidades y fechas aunque sí con el mismo espíritu reinvidicativo, se celebra en distintos puebles del Perú, fundamentalmente de la sierra y selva y en muchos países donde hubo la influencia de la cultura Inca.
Finalmente, diré como decía César Vallejo “que toda obra o voz genial, viene del pueblo o va hacia él” y las fiestas del INTI RAYMI son el corolario de su afirmación y nos permite hacer un análisis profundo de lo que significa nuestra cultura milenaria, sus manifestaciones socio culturales que van más allá de lo que formalmente creemos que deben ser y que actualmente a nivel mundial muchos organismos defienden la identidad de los pueblos y su derecho a la pervivencia de sus tradiciones y la obligación que tienen los Estados a protegerlos y más aún dotarlos de medios para preservarlos, estudiarlos y difundirlos y creo que el Perú es, desde hace 65 años, pionero en esta actitud y corriente ideológica, lo que deducimos por la fecha de promulgación de la Ley que protege la celebración de esta festividad .
(1) “El Retorno de los Incas”, de José Carlos VilcapomaInstituto de Investigaciones y Desarrollo Andino, Universidad Nacional Agraria “La Molina”, 1ª Edición febrero 2002 nah24062010