El Barómetro Global de la Corrupción ofrece a los responsables de la adopción de políticas, las empresas y la comunidad involucrada en la lucha contra la corrupción una oportunidad única de analizar el estado de la corrupción en el tiempo, según la opinión y las experiencias de las personas comunes.
El Barómetro Global de la Corrupción 2009 muestra que los niveles mundiales de soborno continúan siendo excesivamente elevados: cerca del 10% del público en general afirmó haber pagado un soborno el año anterior, y quienes se encuentran en una situación más vulnerable son los más perjudicados. Asimismo, en varios países los casos de soborno menor parecen haber aumentado en lugar de disminuir desde 2005.
En todo el mundo, los ciudadanos comunes no se sienten incentivados por las medidas contra la corrupción de sus gobiernos, y se muestran decepcionados con el sector privado y su aparente injerencia en la política, la captura del estado y la subversión del interés público. Si bien esta postura escéptica constituye claramente un reflejo de la falta generalizada de transparencia que contribuyó a la crisis financiera que comenzó en 2008, el futuro depara algunas posibilidades positivas. En la mayoría de los países, los encuestados informaron estar dispuestos a pagar una cantidad adicional a las empresas transparentes. Las empresas deben tener esto en cuenta: la adhesión a los más altos estándares contra la corrupción en las palabras y en los hechos tiene valor para el mercado.
Las percepciones sobre numerosas instituciones públicas siguen siendo negativas. El público continúa identificando a los partidos políticos como la institución más afectada por la corrupción, mientras que las experiencias directas de los encuestados señalan que la policía, seguida por los servicios de administración de tierras y el poder judicial, muestran una mayor propensión a exigir sobornos. Como resultado, las instituciones sociales clave, en especial aquellas que son vitales para la integridad y rendición de cuentas del gobierno y para la protección de los derechos de los ciudadanos, se ven comprometidas. No hay duda de que la corrupción socava la legitimidad tanto del gobierno como de quienes gobiernan en numerosos países.
Por último, el bajo nivel de denuncia de hechos de soborno resulta preocupante: sólo el 75% de los ciudadanos toma algún tipo de medidas ante hechos de corrupción. La falta de denuncia puede responder a que los mecanismos de denuncia son insuficientes, complejos o inaccesibles. También puede constituir un reflejo de la presión social o la falta de concienciación acerca de las consecuencias perniciosas de la corrupción: en última instancia, los ciudadanos necesitan creer que realizar una denuncia es lo correcto. Corresponde a los gobiernos, el sector privado y otros actores interesados del movimiento contra la corrupción generar mayor conciencia entre los ciudadanos sobre los perjuicios que causa cada soborno, no sólo para su economía, sino también para la sociedad.
Seguir el Link para ver el Informe completo:
http://www.transparencia.org.es/BAR%C3%93METRO%20GLOBAL%202009/Informe_detallado_sobre_el_Bar%C3%B3metro_Global_2009.pdf
La Argentina no salió bien parada en la última medición de TI. Aparece en el grupo de países que no llegan a los tres puntos; en consecuencia, el país está "aplazado" si utilizamos la vieja calificación escolar de cero a diez. La Argentina está en el puesto 105, con sólo 2,9 puntos, calificación que comparte con Bolivia en la región; con países africanos como Burkina Faso y Egipto; y con Albania en Europa Oriental. Dentro de la región latinoamericana, la Argentina está entre los más corruptos, sólo superada por Guatemala, Honduras, Paraguay, Ecuador, Venezuela y Haití.
El Banco Mundial, por su parte, ha elaborado un índice sobre corrupción en los distintos países del mundo, siendo 100 el mejor puntaje y 0 el peor. Chile es el país mejor calificado de América Latina con 89, y sigue Uruguay con 75. El promedio de la región está mucho más abajo y es de apenas 57. Colombia tiene 51, Brasil 47, Perú presenta 45 y luego se ubica la Argentina con sólo 40, levemente por encima de China, que presenta 37. En el caso de Venezuela, el puntaje es de sólo 12. La Argentina queda así calificada como uno de los países más corruptos de la región también en este índice.
Por otro lado, un estudio realizado por la revista Selecciones sobre el ranking de honestidad da una triste constatación de la mala imagen en corrupción de la Argentina. En este caso, en 32 ciudades del mundo se dejaron olvidados 960 celulares a razón de 30 en cada una de ellas, en barrios de similares condiciones. El objetivo era determinar el índice de recuperación de los teléfonos supuestamente perdidos. En Liubliana (Eslovenia) se recuperaron 29, en Toronto (Canadá), 28, en Seúl (Corea del Sur) 27 y en Estocolmo (Suecia), 26.
En Buenos Aires, en cambio, se recuperaron sólo 16, quedando la ciudad en el puesto 25 sobre 32, por debajo de Moscú (Rusia) donde se recuperaron 17. En São Paulo se recuperaron 21 y en México, 20, ambos casos por encima de la capital argentina.
Todos estos estudios sobre corrupción, de características muy diferentes, coinciden en calificar a la Argentina entre los países más corruptos de América Latina, aunque ello se contradice abiertamente contra lo que el país significa en el contexto regional en cuanto al promedio educativo y cultural y a la calidad de su capital humano, que está entre los mejores.