
Atemorizados por los más de 60 uniformados muertos en 2010 en hechos ligados a las actividades de las organizaciones criminales, los policías abandonan sus puestos. Un ejemplo de localidades que se han quedado sin agentes es Herreras, con 1.800 habitantes, ubicada a 123 km al este de la ciudad de Monterrey, capital del estado de Nuevo León, fronterizo con Estados Unidos, y donde la violencia ligada al narcotráfico ha recrudecido en los últimos meses.Herreras "tenía hasta hace dos semanas tres policías. Ahora que los empezaron a amenazar (presuntos criminales) ya no tiene uno solo (...) no se han presentado todavía a laborar y no creo que vuelvan", explicó a la AFP el secretario de Seguridad Pública de Nuevo León, Luis Carlos Treviño.En los poblados de Los Aldama, Agualeguas, Parás, General Treviño, General Bravo, Doctor Coss y Cerralvo, entre otros, todos localizadas a menos de 150 km de la industrial Monterrey, los policías también son contados o inexistentes, añade el funcionario."En Los Aldama, por ejemplo, están sin policías desde el 7 de abril, cuando en General Treviño fueron encontrados ejecutados el director de la Policía y dos elementos que habían sido levantados (secuestrados)", explicó la misma fuente.Leer más en rfi