
Los países del G8 -que integran los siete países más ricos (EEUU, Alemania, Japón, Gran Bretaña, Francia, Italia y Canadá) más Rusia- tenían la crisis financiera entre los más estacado de sus agendas para la cumbre de Huntsville, un lujoso balneario situado a 200 kilómetros de Toronto, pero la cuestión bélica y nuclear acaparó protagonismo.
La agenda de Huntsville incluía discusiones impostergables sobre los fuertes ajustes preconizados por Bruselas y cuestionados por Estados Unidos, así como cuestiones de seguridad mundial.
En este sentido, en el comunicado final, sus lideres condenaron a Corea del Norte por el hundimiento de una corbeta surcoreana en marzo pasado y sus líderes instaron a Irán a mantener un "diálogo transparente" sobre su programa nuclear. A pesar de saludar los esfuerzos diplomáticos de Brasil y Turquía, denunciaron la "falta de claridad" del programa nuclear de dicho país...
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