
La cumbre de líderes del G20 dio inicio el sábado en Toronto (Canadá) poniendo de manifiesto las divergencias sobre las estrategias para consolidar la endeble recuperación económica del planeta. Mientras el presidente estadounidense Barack Obama aboga por mantener las medidas de estímulo, sus pares europeos temen un recalentamiento económico y apuestan por una reducción del déficit y la deuda. En este sentido, el primer ministro canadiense y anfitrión de la cumbre, Stephen Harper, manifestó la necesidad de reducir los déficits a la mitad antes de 2013, una iniciativa y defendió la necesidad de adoptar políticas que permitan que la relación entre la deuda pública y el PIB empiece a caer a partir de 2016. Este objetivo podría encontrar un eco entre los europeos, que acaban de adoptar fuertes ajustes para paliar la desconfianza de los mercados...
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