
Las individualidades y el entusiasmo de Argentina han golpeado otra vez. México tuvo las armas para hacerles frente, pero no tomó las riendas de su destino. Siempre podrá encontrar una excusa en un error del árbitro. México podrá quejarse del arbitraje, pero sobre todo tendrá que lamentar de sí misma. Dueño del campo en el primer cuarto de hora, un dominio que pudieron aprovechar Carlos Salcido (8’), con un tiro por encima del travesaño, y Andrés Guardado en el minuto siguiente, gracias a un sublime remate con el exterior del pie que salió fuera. Entonces deja de jugar y de hacer funcionar el 4-4-1-1 innovador de Aguirre. El esquema parece apropiado, la opción de situar a Adolfo Bautista en nueve y medio de menos. Incluyendo a la crema y nata del Chivas de Guadalajara -desastroso en los encuentros de preparación, pero aún capaz de dar muestras de inspiración-, el Vasco Aguirre sobresalta a todo México antes del pitido inicial. Los Verdes hicieron de todo en este primer periodo: primero juegan, luego regalan dos goles a los argentinos. En el 25avo minuto, Carlos Tevez abre el marcador en posición fuera de juego, aprovechando un error de arbitraje, pero también una falta del portero mexicano. En el enfrentamiento con el cicatrizado del Manchester City, los guantes de Oscar Pérez dejaron escapar el balón que Messi recupera. La Pulga coloca el balón en la cabeza de Tevez, para entonces nuevamente de pie. No recuperado de la mala suerte, el defensa central Ricardo Osorio se confunde y cede el balón a un extraordinariamente lucido Higuaín (32’, 2 – 0).
Sumido en una dinámica de juego sin ritmo, a falta de ideas de un equipo mexicano carente de espíritu emprendedor, la partida dependía del talento individual o de las fallas personales... En ese escenario de juego es obvio que la Argentina, con un esqueleto siempre desarticulado, pero con individualidades netamente superiores, que saldrá vencedora. Al final del primer tiempo, solo le quedaba a los mexicanos tomar por asalto al árbitro que no se atrevió a evaluar su decisión que las pantallas habían puesto evidentemente en duda: el fuera de juego Tevez. Los resultados de los dos partidos eliminatorios del domingo han sido influenciados por los errores de arbitraje que permitirán siempre que proliferen historias llena de lamentos, aunque en modo condicional. Carlos Tevez, cuanto a él, prefiere el tiempo presente del indicativo, y define el juego con un Exocet lanzado desde los 25 metros. La Albiceleste podía contentarse con replegarse, con un tridente ofensivo en espera de la menor recuperación de balón para abultar la nota. Sin embargo, Tevez salió a los 69’, y Verón ingresó para dar consistencia al juego argentino. En el lado mexicano, Adolfo Bautista fue sustituido durante el descanso por el joven Pablo Barrera, pero la ofensiva mexicana estaba ya minada por la duda y el nerviosismo. El Chícharo encontró sin embargo un espacio y en el 71’ coloca un tiro imparable (3-1). Al igual que en 2006, Argentina eliminó a México con el mismo estilo que la caracteriza desde inicios del mundial: un poco tambaleante, pero siempre letal adelante. La Albiceleste tiene probablemente defectos, pero ella marca un paquete de goles y encaja por el contrario pocos. Difícil por lo tanto de criticar. El partido de cuartos de final contra Alemania nos permitirá emitir un veredicto definitivo en torno a la consistencia de la Banda de Diego.Fuente: sofoot.com