
Las conclusiones del G-20 en Toronto dan lugar a un mismo análisis en la prensa europea, superando los lineamientos ideológicos. Desde la centroizquierda española, El País titula: "El G-20 se resigna al fin de la lucha conjunta contra la crisis", puesto que "los países elegirán su propio ritmo de reducción del déficit". Misma conclusión en Francia: en su editorial, el derechista Le Figaro lamenta que las promesas hechas hace un año en plena “deblacle” financiera cayeron en saco roto. La solidaridad para "regular las finanzas a escala mundial para terminar con esta economía casino, poner en marcha planes de apoyo a la actividad y determinar en conjunto una estrategia de salida de crisis para retomar el camino de la prosperidad" es sólo "una unión de fachada", opina el matutino. La tasa bancaria que los líderes europeos querían a escala global para que las entidades financieras paguen por sus riesgos sólo se aplicará en Alemania, Francia y Gran Bretaña. "Entre la obsesión de Alemania de reducir los déficits, Estados Unidos que no quiere frenar el crecimiento con una austeridad demasiado ruda y Francia entre los dos, difícil encontrar una directriz común", critica el periódico. Esta unión aparente permite que "Todos canten victoria", titula el británico Financial Times, que lanza una advertencia de boca del primer ministro indio Manmohan Singh, doctor en Economía: "Si muchos países industrializados siguen simultáneamente políticas contradictorias pueden provocar una recesión doble"...
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