
Como sabemos durante la década de los 70, algunas dictaduras de América Latina se unieron en la denominada Operación Cóndor, para desaparecer, torturar o asesinar a miembros de la oposición.
Hoy casi 40 años después, las democracias de América Latina se unen para descubrir la verdad de todos esos crímenes de lesa humanidad que se cometieron en aquel tiempo.
Entre 1977 y 1983, familiares de desaparecidos, sacerdotes y organizaciones de derechos humanos de Argentina recurrieron al arzobispo de Sao Paulo, Evaristo Arns, para denunciar los crímenes que se cometían en su país. En la Archidiócesis de Buenos Aires no encontraban amparo; incluso sospechaban de su complicidad con el régimen militar. En cambio, Arns estaba comprometido con la causa de los perseguidos y en su arzobispado funcionaba la organización Clamor, que recogía testimonios de las violaciones de los derechos humanos en toda Latinoamérica, en especial en Argentina, Chile y Uruguay. Allí trabajaba la hermana del prelado, Zilda Arns. Clamor confeccionó una de las primeras listas de desaparecidos argentinos, que según las organizaciones de derechos humanos sumaron unos 30.000.
En el Perú la sombra de los hechos del Frontón y más recientemente los desaparecidos en las matanzas de Bagua rehacen sobre la responsabilidad del presidente Alan García Pérez y algunos de los ministros o funcionarios que lo rodean. Es un asunto pendiente que algún día se tendrá que investigar. Y si hay algún peruano que duda de la forma como fueron reprimidos inocentes civiles por órdenes del doctor Alan García, los invito a ver el siguiente vídeo tomado del programa Enemigos Íntimos y referenciado del blog de César Vásquez Bazán:
El artículo completo, tomado del diario El País, a continuación:
Reinventar en positivo la Operación Cóndor.
Fuente: Mate Pastor