
Los Rucus son danzas que representan a ganaderos o simples ancianos. En estas bailan cinco o seis personas en dos filas. Una representa a un toro, la otra a un “repuntero” (arriero), quien lleva un zumbador en mano.
Los “viejos” (rucus) ostentan un disfraz consistente en una abundante peluca blanca y negra, confeccionada con colas de bueyes y adornada con cintas delgadas de colores. Portan saco y pantalón blanco o azul, pañuelo grande rojo o blanco doblada en triángulo sobre las espaldas, polainas listadas de colores, y sobre éstas cascabeles de bronce, cruzándoles el busto un rollo de soguilla de cabuya y una cinta, un bastón corto en la mano derecha. El personaje que representa al “toro” tiene como distintivo un pañuelo rojo o blanco, doblado en rombo, cubriéndole la cabeza y carrillos. En cada pierna una especie de holgada polaina de gruesa tela listada, camisa blanca con pantalón azul, adelante mandil de color, como banda cinta de color. Lleva con ambas manos la efigie de un toro hecha de varas de quinual (arbusto silvestre) cubierta por una piel de becerro provista de cola y armada de filudos cuernos Los bailarines danzan con gran agilidad al son del pinkullo y caja, que les permiten pararse de tiempo en tiempo con las piernas lateralmente separadas, sacudiéndose la peluca hacia adelante, doblando el tronco y levantándolo para luego lanzar su aguda interjección de ¡¡juyyy!! como expresión de fatiga o éxitos. Después del zapateo, empieza el juego del toreo, donde los rucos haciendo gala de su destreza y agilidad ruedan por los suelos a cada embestida del toro, en seguida emprenden la retirada cargando al repuntero por los aires.