
En este extraño Mundial sudafricano, el choque entre Paraguay y Japón en Pretoria era el último de los tres duelos improbables de octavos de final, tras los partidos Uruguay-Corea del Sur y Ghana-Estados Unidos. Se trataba de una auténtica final entre dos equipos que pujaban por llegar por primera vez en su historia a cuartos de final. Como suele ocurrir en estos casos, el temor a perder pudo más que las ganas de ganar, y el partido se convirtió en un aburrido catálogo de acciones abortadas y de ocasiones truncadas antes de tiempo. El empate sin goles fue un resultado lógico, sobre todo para el equipo sudamericano, que parecía esperar este desenlace.
Y los paraguayos no se equivocaron, al realizar una tanda perfecta que convirtió en fatal el fallido remate de Komano. Paraguay ganó en los penales 5 a 3, confirmando la habilidad sudamericana en este ejercicio. Se trataba en efecto de la octava vez que un equipo sudamericano disputaba una tanda de penales en un Mundial, y Paraguay ofreció la sexta victoria al continente, lo que se traduce en una tasa de éxito del 75%. El fútbol sudamericano confirma también en octavos de final su buena primera ronda. El único equipo de la región eliminado es Chile, que cayó ante otro equipo sudamericano, Brasil. Con cuatro representantes en cuartos de final (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), Sudamérica logra el mejor resultado de su historia y supera a una Europa que solo pudo colocar a tres de los suyos (Alemania, España, Holanda), víctima, eso sí, de duelos fratricidas que aceleraron la salida de Inglaterra y Portugal...
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