
La red madrileña de autobuses se ha visto desbordada de nuevo debido al incremento de la demanda, por lo que decenas de miles de ciudadanos tienen que hacer largas colas para acceder a camiones que en muchos casos no se detienen en las paradas al ir abarrotados de pasajeros. El vehículo particular, los taxis y las bicicletas están siendo las alternativas de transporte más recurridas ante el cierre total de las estaciones del metro, aunque muchos ciudadanos, desesperados por la tardanza, optan por ir caminando hasta sus centros de trabajo. Los inmigrantes, sobre todo latinoamericanos, se encuentran entre los sectores más afectados por la huelga, ya que utilizan masivamente este medio de transporte que tiene una excelente cobertura y que es el más económico para recorrer pequeñas o largas distancias urbanas. El precio del billete sencillo de metro es de un dólar con veinte centavos, pero existen abonos semanales o mensuales que abaratan su costo. “No estoy en contra del derecho de huelga, pero ¿es necesario perjudicar de este modo a los usuarios de este medio de transporte? ¿No se han parado a pensar que los responsables de su desgracia no viajan en metro?”, se pregunta Begoña, una madrileña indignada por el alcance de una protesta que autoridades y sindicatos interpretan de manera diametralmente opuesta y que ha provocado reacciones muy diversas entre la ciudadanía...
Leer más en rfi