
Los errores arbitrales más recientes, especialmente los que involucraron a ingleses, alemanes, mexicanos y argentinos en Sudáfrica 2010 han despertado el clamor de técnicos y periodistas, e inclusive jugadores y aficionados, para que la FIFA apruebe de una vez por todas el uso de la tecnología en apoyo a los árbitros. La FIFA ya ha dicho su palabra y es no.
Su decisión se basa en cuatro puntos que deben ser escuchados y ponderados: la universalidad del juego, el aspecto humano, el aspecto económico y la naturaleza del juego. No vamos a explicar de qué se trata cada uno, para ello lo invitamos a leer el comunicado oficial de la FIFA en su web; pero sí vamos a decir que razón no le falta al ente rector del fútbol.
De ellos, quisiera rescatar uno: el aspecto humano. Sea cual fuera la tecnología que se aplique, la decisión final la tendrá que tomar un ser humano. No existe, aún, nada que reemplace a las persona, inclusive para el uso de la tecnología que tanto reclaman, pues alguien tendrá que, por ejemplo, decidir dónde poner las cámaras; y aun poniéndolas en los lugares más perfectos, nada nos quita el imponderable de una falla técnica; qué vamos a decir técnica, pongamos que un jugador se cruza inadvertidamente frente a la cámara y tapa la jugada, ¿qué harían entonces los árbitros?
Un ejemplo del mismo corte del que ha desatado esta discusión lo tenemos desde hace 50 años: ¿fue gol el de Inglaterra a Alemania en la final del 60? Muchos dicen que no, no son pocos los que dicen que sí, otro grupo respetable dice que no sabe. ¡Y eso que hay películas del momento exacto, programas de computadora que convierten las imágenes en 3D, y toda suerte de artilugios!
Usar la tecnología traerá más problemas que soluciones. Los que la defienden proponen que se use solo en las jugadas polémicas, lo que nos lleva a preguntarnos con toda validez, ¿a qué llamamos jugadas polémicas?, si estamos pensando que son polémicas todas aquellas jugadas en las que hay discrepancia de pareceres, entonces, ¡todas las jugadas lo son! ¿O acaso el jugador que ha agredido a otro no lo niega?, ¿no reclaman penal los que se lanzan a la piscina?, ¿no aducen los entrenadores off-side en todas las jugadas en su contra? Y así no acabamos nunca.
Pero esto no termina todavía. ¿Qué opina Ud.?
Cesar Klauer