
La singular Trujillo
Por Dante Ramos de Rosas
Mi tía Frecia Hernández era la hermana de mi abuela. Se hizo profesora en forma autodidacta y enseño en el denominado centro viejo de Trujillo en plena plaza de armas.
Su nariz tan respingada le daba un aire de soberbia, lo cual no era así y lo era también porque, tan pronto como te espetaba un par de fraseos como "chola palangana" a las que se les veía motosas pero ostentosas, era capaz de bailar una conga que era la cancioncilla más sonada en 1982. Trujillanísima ella contaba que le cambiaba de babero y paseaba en coche a la hoy muy mayor pero atractiva Anita Hoyle Montalva tremenda directora de patrimonio cultural en el INC y verdadera regente cultural porque la Cecilia Bákula está en la mera calle.
A propósito de los crímenes de gays bien lésbicas o bien homosexuales hombres ocurridos estas semanas en Lima, un dia nos pusimos a conversar sobre ello en el Jirón Lima, el pasmoso y subterráneo barrio trujillano que semeja el más oscuro y converso arrabal bonaerense. Resulta que viví con ella en las vacaciones escolares de 1983 y me asombre de tanta soledad.
Me asustaba como podía soportar esa soledad pero tenía una disciplina feroz. 6 am estaba en pie dibujada con su lápiz labial carmín y se dirigía a comprar la leche, el pan y el infaltable diario matutino. Por las tardes chismorreaba y se compraba su satélite. "No para ver calatas, Dante" sino para enterarse de los chismes contados por el gordo mantilla en su columna "la criticona ona ona".
Mi tía vivía en un departamento que los Manucci le habían cedido generosamente.
El crimen contra el peluquero Marco Antonio y Alicia Delgado se ha generado desde dentro. O sea que los asesinos llegaron alegremente a sus casas y allí mismo asesinaron a sus víctimas.
En la década del 50 había un diplomático limeño superficho. Era el Dr. Roberto Mac Lean y Estenos. Un tipo de "la jai" como diría mi madre. Vivía con su mayordomo y lo enamoró. Y eran una pareja con todas las de la ley, me cuenta mi tía con lujo de detalles.
Hasta que un dia este lo despanzurro por un ataque de celos del uno contra el otro, "eso ya no se sabe sobrino". La cosa es que a raíz de este crimen media Lima se vino a enterar de las pasiones ocultas de este hombre que pasaba por muy católico, ético y dado a las buenas costumbres. Y medio Lima también salió del closet. Eso ayudó a que se organizaran fiestas dominós, etc. "Cosas veredes Sancho que tus ojos no consentirán". Decía el Quijote al cerdisimo Sancho Panza.
Moraleja de mi tía. "No te guíes de las apariencias que de ellas no vive ni come el mundo. Camina por el mundo real". Sin duda el pasaje Lima era el mundo real. De todo pulalaba allí, desde putas hasta drogas o ron de quemar del más barato, pero era la vida misma. Tanto como estar en el colegio fiscal donde mi tía enseñaba. Solo que cuando ella llegaba los gamberros del barrio se transformaban. Por las noches eran choros de mercado pero al verla jamás le hicieron nada. Es que mi tía era de una mirada y porte a lo Clint Eastwood, simplemente de élite. Como pocas.