
No tiene la brillantez de Villa, el dinamismo de Rooney o Eto'o, ni el genio de Messi o de Cristiano Ronaldo. Sin embargo, Luis Fabiano forma parte desde hace varios años de la pléyade de los mejores delanteros del mundo. Aquel que arrastró sus crampones como un desafortunado durante seis meses en el Rennes (11 partidos de L1 a finales del 2000 sin marcar un solo gol), es el goleador de un Brasil que es favorito en este Mundial. En 43 partidos con su selección, ¡ha marcado 28 veces! Sin embargo, su trayectoria en la selección brasileña no ha sido cosa fácil. Desde su primer partido contra Nigeria en junio de 2003, el jugador del Sevilla FC (93 goles en total en 193 partidos en todo tipo de competiciones) se hizo indispensable para Carlos Alberto Parreira, el entrenador del momento, con quien gana la Copa América 2004. Después de su paso accidentado por el Rennes, se convirtió en el ídolo de Sao Paulo, donde forja amistad con Kaká, a quien encuentra luego en la selección. Sus nuevos intentos en Europa (Oporto y Sevilla, al principio) le cierran las puertas de la selección brasileña. De julio de 2004 a noviembre de 2007 no es convocado. Casi tres años y medio durante los cuales "El Fabuloso" replantea su trabajo y se esfuerza aún más. Y va con todo contra quienes se enfrenta con el Sevilla. ¿El título mundial antes de su partida del Sevilla? En los años 2006 y 2007 ganó dos Copas de la UEFA, una Supercopa de Europa, otra Copa del Rey y una Supercopa de España. Esto le valió para ser finalmente llamado quien es el entrenador de Brasil desde el verano de 2006: Dunga. Nunca más se alejará de la selección brasileña, marcando tres goles en noviembre de 2008 contra Portugal (6-2), terminando como el máximo goleador en la Copa Confederaciones 2009 (ganada por los brasileños), pero también el de las eliminatorias sudamericanas para la Copa del Mundo de 2010. Sin embargo, en el terreno de juego, él no es un relámpago guerra. En 255 minutos de juego, la FIFA nos dice que 225 de sus minutos fueron de una débil actividad por 15 minutos de alta intensidad (o sea 5,8% de su tiempo en juego). Fabiano casi no ha dribleado a nadie con la pelota. El viernes, contra Holanda, dejará aún a Robinho y Kaká la tarea de hacer el espectáculo. Pero lo hará para concentrarse mejor en sus funciones de máximo goleador, un poco a la manera de Trezeguet. Sorprendido sólo dos veces en posición adelantada, remató a la portería contraria en cuatro ocasiones y anotó... ¡tres veces! Quiere ayudar a su país para que este gane su sexta Copa del Mundo. Antes de explorar nuevos horizontes, ya que él debería dejar el Sevilla y España para partir en dirección a Italia (¿AC Milan?) o Inglaterra (¿Manchester United?).Fuente: L’Equipe