Con Hugo Chávez y Evo Morales, tan proclives a la interferencia en los asuntos internos de nuestro vecindario, no es de extrañar que la administración aprista haya hecho a un lado la agenda de la integración regional de sus prioridades. Además de ello nunca está de más recordar que en lo que respecta al bloque andino este siempre ha sido visto como un club de pordioseros por importantes sectores del establishment criollo en cuanto a su comparación con la importancia y dimensión de mercados como China y USA. Sin embargo las tendencias actuales a raíz de la actual crisis financiera prefiguran una mayor importancia del comercio intra-regional toda vez que las grandes economías del norte se encuentran ya en un proceso de franca recesión que se extiende también al continente asiático (Las estimaciones existentes señalan la contracción del PBI chino en un uno por ciento al menos para el próximo año), mientras que por estos lares se prevé que América Latina pueda resistir mejor los vaivenes del actual ciclo económico. Según cifras de la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración) el comercio Intra regional creció alrededor del 31% alcanzando solo en el primer semestre de este año la suma estimada de 6,000 millones de dólares. Cabe destacar también el papel cada vez más relevantes de lo que la CEPAL denomina como las multilatinas, empresas como CEMEX, Petrobras, América Móvil, Alicorp o el Grupo Gloria que día a día juegan un papel más importante como fuente de inversiones y generadores de ingresos en la región. Vistas así las cosas el gobierno aprista muy pronto tendría (esperemos que lo haga) que hacer de tripas corazón frente a los desaguisados de algunos vecinos para recuperar agresivamente el terreno perdido en cuanto al progreso de la integración regional
En el terreno de lo social, el corolario de los problemas económicos va a traer sus duras consecuencias. Por un lado existe un sobredimensionamiento de las expectativas en todos los niveles de la sociedad; situación en nada controlada por un gobierno cuyo máximo representante insiste cotidianamente en lo bien que nos va y en lo poderoso de nuestro blindaje ante la crisis global. La realidad objetiva sin embargo nos dice otra cosa, para empezar la caída del predio de los commodities nos va a afectar directamente en cuanto a los niveles de recaudación tributaria, la consecuencia directa esto es que ya pueden oírse las voces en el MEF tratando de recortar el gasto social. De hecho es cosa sabida y cierta que el gobierno y empezó a retener el gasto programado en varios sectores de la actividad pública. A la par los recursos del canon minero van a disminuir para las regiones beneficiarias y todo ello va necesariamente a hacerse sentir en el aumento de los niveles de conflictividad social ¿Cómo reaccionaran las poblaciones de Tacna y Moquegua ante la disminución de sus ingresos? Y ello nos lleva a pensar en otro centenar de conflictos sociales a punto de estallar.
Y seguimos sumando en contra. A raíz del problema de los audios es ya cosa pública lo que era un secreto a voces, la corrupción presente en el actual gobierno y en el Estado peruano. Para ilustrarnos nos basta un dato recientemente publicado por un importante diario de circulación nacional; en lo que va del año cerca de 400 funcionarios públicos han sido denunciados por corrupción solo en Lima. Y si bien el APRA arrastraba un pasado de copamiento, corrupción e ineficacia desde su primer gobierno era de esperarse que la impronta alanista le hubiera contagiado su dinamismo actual. De cualquier manera el caso de los petroaudios deja convertido en chancay de a medio cualquier zafarrancho ocurrido durante la frívola gestión toledista y deja entrampado a la administración actual en una problemática referente a un bajo nivel de representatividad moral del cual la convocatoria a Jehude Simons como primer ministro no le inmuniza necesariamente. Desde luego como todo peruano (o al menos la mayoría de peruanos) deseamos que por así decirlo, el agua no llegue al rio en este caso. Es por ello que resulta preocupante la sensación de desconexión que transmiten los diferentes niveles del gobierno de nuestro país ante la gravedad de una crisis cuyos alcances¸ consecuencias, así como perduración en el tiempo aun resultan imposibles de comprender para la mayoría de observadores expertos. Preocupación que aun resulta más alarmante si tomamos en cuenta la hasta ahora demostrada vocación por los sueños “olímpicos” de AGP y sus también “olímpicas” patinadas. Ciertamente el Perú en particular y America Latina en general se encuentran mejor preparados que otras regiones del mundo ante esta coyuntura particular y es posible que la superemos con pingues mejoras a nuestra situación actual sobre todo si nos orientamos dentro de los mecanismos de integración existentes como salvaguarda ante el mundo. Pero también es cierto que nos hallamos ante una situación aun ignota donde la excesiva autoconfianza puede provocar una ceguera que nos hunda en el abismo y ello el Perú no puede permitírselo. Ivàn Budinich Castro ivanbudinich@yahoo.com