Desde los albores de su pasado mas ignoto, a su presente mas feliz o infame, se asoman y se imponen las razones de ser del PERU.
En primer lugar, debemos recordar que no obstante la PLURALIDAD cultural, etnica y linguistica del Perú, e incluso a través de ella, hay una CONTINUIDAD de posesiòn histórica sobre este territorio, que viene desde las primeras sociedades que se forjaron en este suelo hasta la época actual. El hombre andino creó las primeras culturas que aparecieron sucesivamente en las diversas regiones, los INCAS consiguieron trazar la primera unidad relativa del país, sometiendo o asimilando a diversas etnias y pueblos a una macro sociedad polìtica: el Tahuantinsuyo, y a su turno los conquistadores españoles se sustituyeron en la sujecion del territorio ganado por los incas, estableciendo el virreinato del Perú. Sin embargo, a diferencia de otros países, el elemento étnico y cultural proveniente de los pueblos indígenas no desapareció ni es minúsculo, sino que sigue siendo un elemento esencial en la fecunda pluralidad de la población actual. He allí el gran tema del Perú: su unidad en la diversidad, a través entre otros, de elementos que nos cohesionan, como son: la POSESION de la patria peruana, no solo desde la conquista española, sino desde los primeros hombres que asomaron sobre los Andes, sus costas y sus selvas, hace miles de años y que crearon sociedades muy bien adaptadas y en tal sentido exitosas, sobre lo que hoy es nuestro territorio.
No debemos olvidar pues, que esta patria, significó un "hallazgo" feliz, para los pueblos que sucesivamente llegaron a aposentarse en él: andinos, amazónicos, europeos y asiáticos. ¿Porqué razón?, sencillamente porque aquí encontraron todo aquello que les había sido negado en otros lares (un hogar, naturaleza para satisfacer sus necesidades y metales preciosos para el disfrute de las sociedades monetarias). Esta patria cobijó así a los ancestros cobrizos, arios, negros y amarillos; en ella se levantaron grandes sociedades de naturaleza imperial, se forjaron grandes fortunas y se prodigaron riquezas y honores a su nombre; por ello el apelativo de esta patria alguna vez fue sinónimo de oro y plata a raudales y por eso se acuñó aquella estridente y a veces increíble frase colonial: ¡VALE UN PERU!
Del primer encuentro del hombre con la naturaleza pletórica y a la vez difícil y exigente de los Andes, surgieron las primeras culturas peruanas. ¡Y qué clase de culturas! Citaremos dos opiniones, primero las palabras de un conquistador (MANCIO SIERRA DE LEQUIZAMO), que en su lecho de muerte, a punto de morir a los ochenta años, en el Cusco, nos describió el mundo que había encontrado cuando entró con Pizarro a los Andes y al cual había contribuido en destruir; leamos lo que dice este testigo directo de nuestra historia, para "descargo de su conciencia" como no se cansa de repetir, en el proemio de su testamento:
"...que entienda su majestad católica, que hallamos estos reinos de tal manera que en todos ellos no había un ladrón ni hombre vicioso, ni holgazán, ni había mujer adultera ni mala, ni se permitía entre ellos, ni gente mala vida en lo moral y que los hombres tenían ocupaciones honestas y provechosas.
Y que las tierras y montes y minas y pastos y caza y maderas y todo género de aprovechamientos estaba gobernado y repartido de suerte que cada uno conocía y tenía su hacienda, sin que ninguno otro se la ocupase ni tomase, ni sobre ello había pleitos; y que las cosas de la guerra aunque eran muchas, no impedian las del comercio ni estas a las cosas de labranzas y cultivar de las tierras ni otra cosa alguna; y que en todo, desde lo mayor hasta lo más menudo, tenían su orden y concierto con mucho asiento; y los incas eran temidos y obedecidos y respetados y acatados de sus súbditos como a gente muy capaz y de mucho gobierno y que lo mismo eran sus gobernadores y capitanes
Y que entienda su majestad católica que el intento que me mueve a hacer esta relación es por el descargo de mi conciencia y por hallarme culpable en ello; pues habemos convertido gente de tanto gobierno, como eran estos naturales y tan quitados de cometer delitos, ni excesos ni exhorbitancias así hombres como mujeres, tanto que el que tenía cien mil pesos de oro y plata en su casa, y más indios, la dejaba abierta, puesta una escoba o un palo pequeño atravesado en la puerta para seña que no estaba su dueño y con esto, según su costumbre, no podía entrar nadie dentro, ni tomar cosa de lo que allí había. Y cuando ellos vieron que nosotros poníamos puertas y llaves en nuestras casas, entendieron que era de miedo que teníamos de ellos, que no nos matasen; pero no porque creyesen que era posible que ninguno hurtase, ni tomase a otro su hacienda; y así cuando vieron que había entre nosotros ladrones y hombres que incitaban a pecar a sus mujeres e hijas, nos tuvieron en poco; y habiendo venido este reino a tal rotura, en ofensa de Dios, entre los naturales por el mal ejemplo que les hemos dado en todo, que aquel estremo de no hacer cosa mala, se ha convertido en que hoy ninguna o pocas (cosas)se hacen buenas, y requiere remedio y esto toca a su majestad, y en cuanto no lo pusiere corre sobre su real conciencia y la mía, y de los que la descubrimos y poblamos.
Y con esto suplico a mi Dios me perdone mi culpa, que es la ocasión de ello; yo confieso que la tuve y tengo y me muevo a decirlo, por ver que soy el postrero que muero de todos los descubridores y conquistadores, que como es notorio, ya no hay ninguno sino yo en este reino, ni fuera de él de todos los que a ellos vinimos; y pues en esto entiendo que he descargado mi conciencia, empiezo mi testamento en esta manera?"[i]
Y recordemos -a continuación- a un riguroso historiador como el británico Arnold Toynbee, quien considera que la civilización andina, surgida en el territorio que hoy ocupa el Perú, fue una de las civilizaciones primigenias que se dieron en el mundo; a la par que Egipto, China o Grecia; siendo que a la llegada de los conquistadores españoles, en la América precolombina solo cuatro sociedades habían alcanzado el grado de civilización: la Andina, la Yucateca, la Mejicana y la Maya.[ii]
Cabe señalar que establecida la autoridad española sobre el Nuevo Mundo, la Corona fijó en el Perú la sede de la administración colonial del subcontinente, aprovechando la reciente experiencia de sujeción de estos territorios al Tahuantinsuyo. La llegada del elemento étnico y cultural castellano inaugura un nuevo e importante capítulo en nuestra historia y demarca el siguiente hito de la identidad peruana: su vinculación con la cultura hispana. En tal sentido, si bien es cierto que la irrupción de la cultura occidental fue: un hecho histórico complejo, violento y crucial, no se puede ignorar que resulta explicable dentro de la coyuntura de su época y haciendo un balance actual, libre de apasionamientos, de tal hecho histórico, solo cabe asumir que con la llegada del elemento étnico español y occidental, se incorpora a estas tierras todo el bagaje cultural y tecnológico que el resto del mundo había ido intercambiando y desarrollando, en mutuas inter-influencias entre sí, desde las civilizaciones de Mesopotamia, Egipto e Irán, a la China, la India, Grecia, Roma y Occidente en general; siendo que el mundo andino había permanecido aislado de tales contactos hasta entonces.
Así pues, el siguiente elemento que define nuestra plural identidad es la herencia hispánica, que constituye parte fundamental de nuestra peruanidad actual, que nos vincula o entronca con la gran cultura occidental y universal, con su pasado, presente y futuro; con la tradici�n filosófica y espiritual hispano-europea, con las instituciones y principios del Estado Democrático de Derecho Social, consagrado en nuestra norma fundamental, con el derecho de filiación romano-germánica, con la tecnología e industria modernas, con la economía y la política mundiales y que nos proyecta al mundo actual, con sus retos de globalización e intercambio; pero que al mismo tiempo nos distingue de otras vertientes culturales que se asentaron en América, como la anglosajona o la lusitana; e igualmente nos distingue de las otras vertientes culturales del planeta.
Igualmente, la razón de ser del Perú, se nutre del legado moral e ideológico de todas aquellas personas que han luchado e incluso se han inmolado por la patria; cada una de ellas enaltece nuestra peruanidad plural, con sus múltiples herencias raciales y culturales. Rememoremos, solo por decir algunos nombres, a: José Gabriel Tápac Amaru, Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, Francisco de Zela, María Parado de Bellido, José Olaya, Andrés Rázuri, Miguel Grau Seminario, Francisco Bolognesi, Andrés Avelino Cáceres y un gran etcétera. Su vida, acciones o ideas, entregadas de una u otra manera al ideal de la patria, nos vinculan y nos obligan, como sucesores suyos en este territorio.
Por todo lo resumido, pocos países tienen tantas razones de ser, como el Perú; razones que provienen de nuestra historia dramática y mágica a la vez, así como de nuestras raíces raciales, sociales y culturales, empapadas de olor andino e hispano, primordialmente; en fecundo y a veces doloroso contrapunto.
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[i] Testamento del Conquistador español y vecino principal del Cusco: Mancio Sierra de Leguízamo. Fuentes: PEREYRA, Carlos: CUADROS DE LA CONQUISTA y LA COLONIA, UNAM- Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2001, pp. 82-83. También: VIENRICH, Adolfo: AZUCENAS QUECHUAS, Casa de la Cultura de Junín, Huancayo, Tercera Edición, pp. 70-73.
[ii] TOYNBEE, Arnold: ESTUDIO DE LA HISTORIA-Compendio I-IV. ALIANZA EDITORIAL, Madrid, 1971, pp. 65.