
Se anunció un duelo de artistas, no fuimos defraudados... durante los cuarenta y cinco minutos. Después de abrir rápidamente el marcador, Brasil se vino a pique en el segundo período y fue lógicamente castigado por un equipo neerlandés solido y realista (1-2). Dos hombres hicieron que la selección brasileña se incline: Arjen Robben y Wesley Sneijder. El primero recuperó totalmente sus piernas e hizo vivir un verdadero calvario a Michel Bastos. Al punto que el lateral del Lyon fue retirado por Dunga a la hora de juego. Amonestado y superado por la performance de su rival, estaba en peligro inminente de ser expulsado. En cuanto a Wesley Sneijder, por poco, de no ser porque su remate con el pie izquierdo fue desviado por Felipe Melo (53’) hacia su propia portería, marca dos goles, pues el mismo Sneijder convirtió con la cabeza el tanto de ventaja de su equipo (68’) luego de un ingenioso desvío de balón de Dirk Kuyt ante una pelota que provenía de un tiro de esquina... de Arjen Robben. El calvario de Felipe Melo Sin embargo, por lo visto en el primer tiempo, nadie podía imaginar que las ilusiones de Brasil se volatilizarían en solo veinte minutos. Dominadores y seductores hasta antes del descanso, los hombres de Dunga sacaron provecho de una mala alineación de la defensa neerlandesa para abrir el marcador con Robinho, muy bien servido en el espacio que se creó por Felipe Melo (10’). El resto del encuentro fue un calvario para Melo, quien anotó en contra de su portería y luego veinte minutos más tarde fue expulsado por haber clavado los crampones sobre la pierna de Arjen Robben, siempre él. Los errores defensivos fueron numerosos en el lado de los penta campeones del mundo. Además de Bastos y Melo, Juan también se hizo notar. Febril el número 4 auriverde envió un balón fuera y concedió así un córner cuando hubiese podido simplemente despejar tocándola a otro lugar. Como consecuencia el segundo gol holandés. Con diez hombres, Brasil forzó, pero se encontró con un intratable al igual que a veces suertudo Stekelenburg. Señalada como el eslabón más débil del equipo antes de este partido, y sin poder a último momento con Joris Mathijsen, la defensa Naranja estuvo a la altura del choque. A pesar de que, al frente, Kaká había recuperado las piernas y la visión de juego que le permitieron ganar el Balón de Oro del Fútbol otorgado por Francia en el 2007. Campeón del Mundo en 2002 sin jugar, el conductor del juego de la selección brasileña cuenta en su haber con dos terribles fracasos en cuartos de final: en el 2006 (frente a los “Bleus”) y luego en 2010 contra un Holanda que nunca ha estado tan cerca de su primera final de mundial desde 1978. En 1998, creyó, pero se tropezó con Brasil en las semifinales. Se han cobrado hoy la revancha. Por ahora le queda por subir los dos últimos escalones que la conducirán a obtener su primera estrella.Fuente: L'Equipe