
¡Uruguay, Uruguay, Uruguay! Hoy toda América Latina grita: ¡Uruguay! La Celeste mostró esta noche en el Soccer City que si de futbol y garra se trata, los charrúas siempre dirán presente. La heroica clasificación para jugar el martes su pase a la final contra la nueva versión de la Naranja Mecánica es la prueba, la mejor que puede haber, de que este once puede hoy con toda legitimidad pensar en la gloria. ¡Que tal prueba de sacrificio dio este equipo! Uno de los mejores de esta noche en Johannesburgo, al igual que lo había sido en los 4 partidos que Uruguay había antes disputado, Luis Suarez, impidiendo con la mano que el balón ingrese en su arco, se hizo expulsar en la última jugada del tiempo suplementario, como quien juega su última carta. Penal pues. Penal, pero no gol, para nada. Ya que Gyan, el experto en tiros penales de los de Ghana, en medio de un estadio que contenía la respiración soñando con el primer equipo africano en semifinales de un mundial, perdió la gran oportunidad, la de su vida y de toda África, lanzando alto la redonda y dando con el balón en el travesaño, cambiando de paso el ánimo de un Suarez que lloroso se alejaba hacia el vestuario.El resto fue pura electricidad. A Diego Forlán, quien había marcado de tiro libre el gol de empate a los 55 minutos, le correspondió también abrir el camino, esta vez de la victoria, a la hora de los penales. Y un Ghana con una psicología al borde del colapso erró el tercer y cuarto penal, propulsando de esa manera a un Uruguay a las semifinales... su primera luego de 40 años.EL DEPORTIVO