
Cuando de aquí a algunos años busquemos atrás en el tiempo, pensando en el Mundial Sudáfrica 2010, a un buen jugador, no hay duda que el nombre del número 10 uruguayo Diego Forlán surgirá naturalmente. Sin esfuerzo alguno. Pues lo hecho hasta ahora en lo que va de este torneo por el delantero y jugador que milita en el Atlético de Madrid, será sinónimo de lo que entonces buscaremos.Diego Forlán no es solo un jugador de calidad. De esos hay mejores que él en este mundial. Forlán es sinónimo de eso potenciada por una dignidad a la hora de la entrega en el campo de juego, vale decir la garra típica charrua, lo característico de lo mejor cuando se habla del fútbol uruguayo. Forlán en el Soccer City de Johannesburgo no murió a causa del esfuerzo desplegado porque el destino, sin duda, depara otros momentos de gloria para él y su patria. La imagen de finales del suplementario da testimonio de lo inmenso que este jugador. Alentaba de pie a sus compañeros, cual líder que es, como diciendo que los más de 13 kilómetros (13102 metros) que había corrido durante los 120 minutosno habían mellado en nada su entereza para lo que se aproximaba en lo inmediato: los fatídicos tiros penales. Fue él quien abrió la ruta del éxito en la sesión de tiros desde los doce pasos. No podía ser otro. Lo hizo tan bien que dio seguridad a sus compañeros, quienes con la frialdad del caso y la fortuna que también los acompaño, eliminaron al combinado de Ghana y dijeron una vez más presente en este Mundial. ¡Bravo Diego!EL DEPORTIVO