
No fue el final feliz que esperaba. Diego Maradona, quien en su último Mundial como jugador se fue en medio de la vergüenza del doping, no pudo cambiar su historia en Sudáfrica 2010 y se despidió con una goleada.
El equipo de Maradona regresa a casa con la cabeza gacha. Esta vez el “Diez” no abandonó el campo de juego de la mano de una enfermera, como sí lo hizo en Estados Unidos 94, pero el dolor debió haberse sentido igual… o peor.
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