
Un testimonio más que incómodo :
El reinado impune de la rectora Ilse Wisotzki o la otra historia de la Universidad de Lima
Estudié en la Universidad de Lima, ingresando con uno de los primeros puestos, en los 70, y luego ingresé a San Marcos antes de hastiarme y salir del Perú. En la de Lima estudiaba Economía y Ciencias de la Comunicación. En San Marcos ingresé con un primer puesto, para Sociología, haciendo un semestre al año por paros de todo tipo. En la de Lima fuí elegido al « tercio estudiantil » de la asamblea universitaria, pues formaba parte del « quinto superior », e intenté, sin éxito y a causa de maniobras de argollas y a la defección de Enrique Cornejo –el ministro que ya conocen, estudiante en esa época- también miembro del tercio estudiantil, obtener de la asamblea universitaria la declaracion de vacancia de cargo del rector de ese entonces, Enrique Pinilla Sanchez-Concha, que usaba y abusaba de la universidad como empresa privada con « accionista único », pisoteando su propio reglamento.
Pinilla terminó saliendo por la puerta chica pero por maniobras de un grupo en torno a Ilse Wisotzki, directora del Programa de Estudios Generales. Intenté luego, con un grupo valeroso de estudiantes, formar un gremio estudiantil, el Centro de Estudiantes de la Universidad de Lima –CEUL- en torno a una protesta masiva motivada por un alza excesiva de pensiones de un semestre a otro. La respuesta de I. Wisotzki, con su consejo ejecutivo, del cual formaban parte elementos variopintos como Harold Griffiths Escardó, Antonino Espinoza Lañas, Carlos Torres y Torres Lara, Francisco Miro Quesada Cantuarias, Fernando Silva Santisteban, entre otros, fue decapitar al gremio naciente, expulsándome de la universidad y tres días después expulsando a otros dos responsables gremiales, Luis Iberico Nuñez y Carlos Palomino Selem.
La « era” Pinilla fué sucedida por una peor. En la « era » Wisotzki la universidad acrecentó su papel de semillero de tecnócratas organicos, muchísimos vinculados al PPC, al servicio de las políticas socio-económicas mas reaccionarias en el pais, siendo el paroxismo/climax su compromiso con el régimen Fujimori-Montesinos. Los expulsados abusivamente de la de Lima iniciamos un juicio contra la decisión atentatoria del consejo ejecutivo, que ganamos, pero la Universidad de Lima jamás nos permitió reinscribirnos. Nunca hubo desagravio, ni reparación, de las autoridades de Universidad de Lima a causa de ese conjunto de actos atentatorios contra los derechos y libertades individuales, contra la libertad de asociación y la libertad de expresión. Pregúntenle a Ilse Wisotzki y a los que la ayudaron a materializar esa iniquidad si recuerda a Luis Fernando BASURTO-CARRILLO, hoy docente y sindicalista.
El testimonio que firmo y asumo íntegramente en todas sus consecuencias legales puede ser corroborado por fuentes escritas de la época, las revistas Marka y La Calle, que publicaron entrevistas, fotos y testimonios, las actas del consejo ejecutivo de la U. de Lima y del tribunal que instruyó el caso. Entrevisten a Luis Iberico, Carlos Palomino, Ramiro Sanchez Eléspuru, Cecilia Alegria, Manuel P. Fernandini Capurro, Guiliana Lévano, Sonia Noriega, Cocco Gómez, Fernando Noriega, Luis Tejada, entre otros, testigos de las expulsiones ilegales. Pueden igualmente consultar los archivos del estudio Javier de Belaúnde -las diligencias de los abogados A. Bustamente Belaúnde y Juan Monroy- que aseguró nuestra defensa y ganó el juicio, que luego fue estudiado en casuística en el Programa Académico de Derecho de la PUCP.
Mi primer texto de testimonio enviado a “larepública.pe.com” ni bien terminé de leer el artículo de Rocío Silva Santisteban fué “editado” y publicado como comentario en la pagina web, pero amputado de algunas frases, práctica poco aceptable en un diario serio que respeta la deontología. Por ese motivo, y de acuerdo con vuestro pedido, el de Gustavo Bárrig Jó, editor web del diario La República, les vuelvo a enviar el documento con algunas ampliaciones.
Cuando fue fundado y antes de dejar el Peru, a fines de marzo de 1982, colaboré con La República, entonces dirigido por G. Thonrdike. Antes había colaborado con El Diario de Marka. De esa época guardo aún muchos recuerdos, algunos muy tristes, como el de los colegas y amigos que murieron en Uchurajay, Eduardo de la Piniella, Jorge Luis Mendivil, Willy Retto, entre otros. Fui igualmente, antes de dejar el Perú, editor de la revista “Amazonia Indigena” de la asociacion Copal-Solidaridad con los grupos nativos, medio que sirvió para sensibilizar a la opinión pública del despojo y depredación de tierras nativas por parte de compañías petroleras, forestales o colonos andinos o costeños que pensaban que la Amazonía era tierra virgen e invadible.
El testimonio que estoy firmando, sin ultrajes ni vulgaridad, relata hechos verificables por fuentes escritas o testimonios personales que cualquier medio de comunicación puede obtener con total independencia. Obviamente a la descripción de hechos reales añado también mis puntos de vista, mis análisis, basados en convicciones filosóficas, políticas y sociales sólidas, que son las de un ciudadano respetado y respetable que fue objeto de una injusticia terrible, al que le truncaron dos carreras universitarias y un futuro inmediato en su propia tierra natal. La Universidad de Lima, que se condujo con abuso de derecho tipificado y alevosía caracterizada, al expulsar a tres brillantes alumnos, fundó poco después una facultad de Derecho. ¡ Qué buena escuela tenía !
El fin de reinado, anunciado, de I. Wisotzki, sin pena ni gloria, añadirá un evento más a la patética historia de la impunidad en nuestro pais. Un título pre-mortem “deshonoris causa” podría adjudicársele a esta rectora por el atropello impune.
Luis Fernando BASURTO CARRILLO docente, sindicalista
29/06/2010 Paris – FRANCE automtawa@gmail.com