
En un partido preparado tanto tiempo, tan hablado e imaginado, un gol apenas empezado el partido fue un golpe demasiado duro para Argentina. En frío, a los 3 minutos, fue casi un knock out. Fue una típica jugada preparada con pelota detenida: un tiro libre en diagonal al arco de Schweinsteiger, la pelota que se cerró sobre el primer poste para localizar la cabeza de Müller, una defensa adormecida y el partido fue otro. Argentina lo intentó, pero avanzaba con más corazón que orden, y terminaba llegando sin demasiado riesgo al arco rival.El segundo no prometía nada demasiado parecido –Argentina no hizo cambios-, pero cuando promediaba la mitad, una ráfaga de Podolski y Klose martilló el ánimo argentino. El tercero llegó con un desborde de Schweinsteiger que Arne Friedrich terminó empujando a la red. Luego fue Klose, a los 89, cuando Argentina y había bajado los brazos. ¿Messi? Un jugador totalmente anulado que nunca llegó con riesgo a pisar el área y las veces que intentó acercar riesgo fue a través de tiros de media distancia que pinchaban las nubes. Higuaín, que venía con chapa de goleador, no gravitó en el ataque –salvo un disparo débil en el primer tiempo que fue controlado sin problemas por Neuer-, y en el segundo se lo vio perdido por el terreno, marcando a los delanteros alemanes por las bandas...
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