
Los jugadores de la selección brasileña, eliminada de la Copa del Mundo en los cuartos de final luego de perder el partido ante Holanda (2-1), llegó en la noche del sábado al domingo a Río de Janeiro. Fueron recibidos por hinchas furiosos, por lo que tuvieron que ser protegidos por la policía. Escoltado por un oficial de seguridad, Felipe Melo, considerado el responsable de la eliminación de la Selección brasileña (después de su expulsión ante Holanda a los 73 minutos de juego), trató de evitar la ira de los fans que esperaban a los jugadores en el aeropuerto. El portero Julio César, mientras tanto, declaró por unos momentos a la prensa. "Agradezco a todos los aficionados brasileños", dijo antes de empezar a llorar, consolado por su madre. Fuente: L’Equipe