
Ampliamente favoritos para las presidenciales antes del trágico accidente que costara la vida, tres meses atrás, a Lech Kaczynski, los Liberales lograron por fin su objetivo pero mucho más difícilmente que lo previsto. El escaso carisma de su candidato, Bronislaw Komorowski y la emoción suscitada por la muerte de su predecesor y la consiguiente simpatía despertada por su hermano mellizo y candidato del partido Derecho y Justicia, Jaroslaw, acabaron por reducir distancias. Para complicar las cosas, la fecha escogida para esta segunda vuelta, ya en pleno período estival, amenazaba con penalizar al candidato liberal, ya que una mayor parte de su electorado, más urbano y educado, podía encontrase de vacaciones y abstenerse de votar.
De hecho, la escasa participación, apenas superior al 56%, fue interpretado como una señal a favor de Kaczynski. Pero el cómputo de votos despejó rápidamente las dudas al mostrar una clara ventaja a favor de Komorowski, que superó el 53% de los sufragios. Y Jaroslaw Kaczynski reconoció rápidamente su derrota, felicitando al vencedor...
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