
En Francia, la Alta Costura es un sello jurídicamente protegido que obedece a criterios muy estrictos. Entre otros, las piezas deben ser únicas, totalmente realizadas a mano y a la medida. Este arte, que nació en Francia a finales del siglo 19, tuvo su apogeo entre los años 30 y la década de los cincuenta, época en la que contaba con más de 80 firmas que suministraban trabajo a por lo menos 15 talleres de artesanos, fabricantes de finos accesorios. De ese esplendor sólo queda el recuerdo en documentos gráficos de la época y en las mentes de las escasas sobrevivientes de una privilegiada clientela que podía comprar atuendos exclusivos y onerosos...
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