El presidente brasileño y su par chilena conversan durante una reunión en Sao Paulo, el 30 de julio de 2009 (Foto: Reuters)
Los gobiernos de Brasil, Chile y España se declararon preocupados este jueves con la instalación de tres bases estadounidenses en Colombia, lo que se tradujo en un pedido de explicaciones a la administración de Barack Obama y un llamado a convocar el Consejo de Defensa Sudamericano.
"A mí no me agrada una base estadounidense más en Colombia", afirmó este jueves el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva en conferencia de prensa conjunta con su par chilena Michelle Bachelet en la ciudad de Sao Paulo.
"Pero como no me gustaría que (el presidente de Colombia, Álvaro) Uribe diera una opinión de lo que yo hago en Brasil, no voy a dar pálpitos de las cosas de Uribe", sostuvo Lula.
Para dar estas explicaciones, los mandatarios sudamericanos pidieron que sea convocado el Consejo de Defensa Sudamericano (CDS) el próximo 10 de agosto en Quito, cuando está prevista una reunión de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) para debatir la instalación de las bases en Colombia.
"Va a ser Quito el momento para que podamos hablar con franqueza de todos estos temas" ya que "hay países que están inquietos por esta situación", coincidió la mandataria de Chile, que ejerce la presidencia pro témpore de la Unasur.
Que Obama también se explique
No sólo el presidente Uribe debería dar detalles sobre la futura utilización de bases colombianas por parte de Estados Unidos. Los cancilleres de Brasil, Celso Amorim, y España, Miguel Angel Moratinos, anunciaron en Brasilia que pediran que Washington precise sus intenciones en la región.
"Vamos a estar en contacto con Colombia y con Estados Unidos para que nos expliquen, nos digan, las razones de esta nueva apertura de bases", dijo Moratinos en rueda de prensa tras una reunión bilateral con Amorim en Brasilia.
Brasil también hará lo propio a través de su embajador en Estados Unidos, dijo Amorim, tras indicar que ya recibió información de Colombia.
Bogotá negocia con Washington un nuevo acuerdo militar por el que 800 soldados y 600 civiles norteamericanos se instalarían en 3 bases aéreas para combatir al narcotráfico cerca de la frontera oriental con Venezuela, lo que Caracas calificó de amenaza.
Tras ese anuncio, las relaciones con Caracas comenzaron a ganar tensión. El lunes, Bogotá denunció que fueron decomisados a las FARC lanzacohetes antitanques vendidos por un fabricante sueco a Venezuela en 1988.
El martes, el presidente venezolano congeló los lazos diplomáticos con Colombia y ordenó la retirada de su embajador en Bogotá.
Fuente: Radio Francia Internacional