
Esta noche en Sudáfrica, España ha escrito una de sus páginas más bellas a nivel deportivo. Derrotando, nada más y nada menos que al poderoso combinado alemán, ha trascendido y se ha clasificado, por primera vez en su historia, para disputar una final en una Copa del Mundo. España es dueña, hoy más que nunca, de su destino. Once íberos que han fijado con su sangre hecha sudor el color rojo de su gloriosa camiseta, le han dado la oportunidad a un país que merecía desde hace mucho medirse por el mejor de los reconocimientos a nivel mundial.¡Viva España! Es el grito multánime que exclaman todos aquellos que, admirando el fútbol colectivo cohesionadamente practicado, admiran también la alegría típicamente latina de practicar el deporte rey en el mundo. Los alemanes han mordido el polvo de la derrota ante un equipo que hoy fue más, mucho más que ellos, durante los 93 minutos que duró el partido.Un combinado que en la retaguardia no le concedió nunca un espacio. Un once que en un sobrepoblado mediocampo supo contener la arremetida alemana y a partir de ahí construir ataques con mucha imaginación y realismo. Una escuadra cuya delantera sembró siempre el pánico en un desconcertado campo teutón, que a decir verdad, fue sorprendido hoy por el juego de un equipo que creció a medida que los minutos avanzaban. Bravo por Carles Puyol, este excéntrico jugador catalán que hoy, con el juego que desplegó, por abajo y por arriba, en la vanguardia y la retaguardia, sin olvidar los laterales a la altura del medio campo, dio la impresión que no había uno sino varios como él en el verde rectángulo, de manera que los alemanes parecía que se enfrentaban no a 11 sino a muchos más españoles. Toda España recordará por siempre el balón que a los 73 minutos incrustó, tras un golpe de cabeza, en las redes alemanas.Puyol pues, junto con el genial David Villa, el esencial Iniesta, el insuperable Iker Casillas, el incansable Xabi Alonso, Xavi, Torres, y todos los demás, dirigidos diestramente por Vicente del Bosque, han permitido que el balompié español cruce con calidad y pundonor derrochado a raudales, la frontera que separa lo real con lo que pertenece al ámbito de los sueños: la conquista de la gloria.¡Viva España!