
Se utilizó en satélites, en coches, para producir electricidad y hasta hay incluso quien la usa para calentar el agua de su casa. Pero lo que nunca antes había conseguido la energía solar es hacer volar un avión por la noche. En Suiza lo han conseguido y están orgullosos de ello. Se trata del “Solar Impulse”, un avión de casi 65 metros de envergadura, equivalente a un Airbus 340, que ha conseguido volar un total de 26 horas y nueve minutos utilizando únicamente la energía que sus paneles solares habían acumulado durante el día. El proyecto del “Solar Impulse” busca lo que hasta la fecha era considerado un sueño: El vuelo perpetuo del que ya “estamos muy cerca”, decía su presidente, Bertrand Piccard, quien se hiciese famoso en 1999 por conseguir dar la primera vuelta al mundo en globo sin escalas. Financiados por importantes empresas como Deutsche Bank, Bayern u Omega, es notorio que los éxitos cosechados por este equipo de científicos, pilotos, ingenieros y diseñadores tienen implicaciones no únicamente ecológicas y medioambientales, sino también económicas. La consecución de aparatos comerciales capaces de competir en características con los actuales implicaría una verdadera revolución en la aviación civil. Sin embargo ese sueño es aún lejano, y las cifras que manejan en Suiza los responsables del “Solar Impulse” se encuentran todavía bastante lejos de competir con las de la aviación comercial: El avión no tiene capacidad de transportar viajeros, se trata de un monoplaza que vuela a 50 kilómetros por hora de velocidad media y alcanza una altitud de ocho kilómetros y medio sobre el nivel del mar...
Leer más en rfi