
Mario "Machito" Gómez
Llama poderosamente la atención, en el contexto de juego limpio que caracteriza la Copa Mundial Sudáfrica 2010, algo que sucede en el escenario del balompié peruano. Concierne una vez más a un deportista de nuestro medio que viene de ser liberado, luego de permanecer recluido más de dos meses en el Penal de Sarita Colonia del Callao, a causa de una agresión a mano armada que se le imputa contra un joven que se le cruzó en el camino hace ya buenas semanas.Se trata nada menos que de Mario “Machito” Gómez, jugador hasta cuando estuvo libre del Sport Boys del Callao. Gómez, quien es ampliamente conocido no solo por ser un recio jugador, no exento de algo de talento, se ha hecho conocido también por su mal comportamiento fuera de los campos de juego. Para graficar esto, basta recordar simple y llanamente los dos ingresos a centros penitenciarios debido a agresiones que para su desgracia se le atribuyen.Aquí no se trata de hacer leña de un árbol caído que vendría a ser, dada las peculiares circunstancias en su vida, por no decir otra cosa, Mario “Machito” Gómez. Para nada. Se trata más bien de poner énfasis en un hombre que ha tenido, a pesar de las limitaciones que pueden siempre señalarse debido al estrato socio económico de origen, varias oportunidades para cimentar un proyecto de vida gracias a lo que podía hacer en los campos del fútbol. Y, tal como se puede ver, no lo hizo.Mario “Machito” Gómez es un deportista, es una pena decirlo, quien, desperdiciándose y desaprovechando las oportunidades que la vida le ha brindado en el campo del deporte, se ha convertido en un mal referente para la juventud de nuestro país. ¡Que lastima! En una suerte de antihéroe, vale decir un personaje cuyo comportamiento distorsiona la buena imagen que desde el Deporte Rey se puede vehicular hacia la juventud de una sociedad eminentemente joven como la nuestra.Así, llama pues la atención que tan solo al día siguiente de salir libre -si bien es cierto que nadie puede negarle el derecho a la libre circulación e ir, por ende, a donde quiera- que se haya apersonado al lugar donde los jugadores del Sport Boys estaban concentrados en sus entrenamientos con miras a su próximo encuentro. Y poderosamente. Pues créannos, no le hace nada bien al deporte peruano, ni mucho menos a nuestra masiva juventud, la que hoy más que nunca requiere buenos referentes, que las cosas se tomen tan a la ligera. Como que si nada hubiese pasado.No es así. Mario Gómez ha debido mostrar un poco mas de prudencia y saber esperar unas semanas, un intervalo de tiempo conveniente, a fin de acercarse y ver si había algo aun para un deportista como él en el club que perteneció. No podía permitirse ir inmediatamente después y decir aquí estoy, cuenten conmigo para sacar adelante el fútbol chalaco. Como si nada hubiese sucedido. Aduciendo, claro con todo su derecho, inocencia. Esto es inadmisible. Es algo que solo puede suceder en una sociedad sumida en una crisis de valores. Todo deporte, el fútbol no es una excepción a esta regla, no se restringe, a pesar de lo que algunos aun crean en nuestro medio, a lo que sucede en las simples contiendas contra el competidor que se tiene al frente. ¡No! El deporte es eso y mucho, pero mucho, más. El deporte es un escenario en el que, como en toda actividad humana, se practican los valores que fundan una vida digna, vale decir ejemplar, para los hijos de quienes los practican y para los de todos los demás. Es algo que el señor Mario “Machito” Gómez y la dirigencia y el cuerpo técnico del Sport Boys tienen que saber y, sobre todo, entender.
JUAN ESTRADA