
Se dice en el mundo futbolístico que el partido por el tercer lugar no es más que un “premio de consolación” para los dos equipos que fueron derrotados en las semifinales y que se pierden de la gran fiesta: la final de la Copa Mundial.
Teloneros o no, lo cierto es que el partido por el tercer lugar guarda un premio que, para quienes rehúsan la mediocridad, no es nada despreciable: el honor.
El bicampeón Uruguay, única selección sobreviviente de América, enfrentará al tricampeón Alemania. Será el momento para que el fútbol uruguayo reviva la emoción de salir de nuevo con una medalla en su cuello, algo que los futbolistas charrúas no viven desde Brasil 1950, cuando la selección uruguaya dio la sorpresa a los locales y al mundo, derrotando 2 a 1 a los brasileños el 16 de julio de aquél año en la final, partido que pasó a la historia como “El Maracanazo”...
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