
Muchos aficionados sudafricanos decidieron quitarse hoy la camisa amarilla de los “Bafana Bafana” y ponerse la naranja de Holanda. La razón es muy simple: este país fue un territorio colonizado por holandeses desde 1652 y hoy sus descendientes, los “afrikáner”, forman parte activa de la sociedad de Sudáfrica.
Tefani Krupke y sus hijos Tanisha, Sevier y Tarren caminaban en los alrededores del estadio Soccer City de Johannesburgo antes del partido Holanda - Dinamarca. Todos vestían camisetas amarillas sudafricanas pero Tanisha, la más pequeña, sostenía también una bandera holandesa. ¿La razón? Esta es una de las muchas familias afrikáners, descendientes de holandeses, que componen el 7% de la población sudafricana.
Pero no solo los nietos de los primeros colonizadores europeos que llegaron a estas tierras demuestran hoy su preferencia por Holanda. Gran parte de la Sudáfrica negra que apoya decididamente a Holanda. Razones hay muchas: el afrikáner es un idioma derivado del holandés y el fútbol holandés es muy seguido en Sudáfrica, así como el desempeño de sus máximas estrellas en las principales ligas europeas.
En un país golpeado por el régimen segregacionista del Apartheid entre 1948 y 1994. Pero ahora, 16 años después, aquel sistema racista parece quedar en el olvido gracias a un balón y 22 tipos que corren tras de él...
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