Carlos Reyna
Por Carlos Reyna
Los anuncios presidenciales de fiestas patrias han pasado por el callejón oscuro en los días posteriores. Toda la prensa seria, expertos y analistas han señalado la desinformación existente en varios temas. Si el Presidente esperaba recuperar la iniciativa, más bien ha tenido que ponerse a la defensiva muy rápido.
De hecho, ayer ha publicado una defensa de lo que en este momento considera su principal medida: los núcleos ejecutores. Un artículo semejante en extensión a aquellos sobre el perro del hortelano, pero sin igual impacto. Como en otros temas, sus dichos han perdido capacidad persuasiva.
El artículo del Presidente es la versión racionalizada, ideológica, de lo que se pretende hacer con los llamados núcleos ejecutores. La entrega de dinero a grupos organizados para que hagan obras de interés comunal buscaría, supuestamente, mejorar la capacidad de gasto del sector público y fortalecer la organización social. A eso le llama descentralización popular.
Descentralización es trasladar competencias de gobierno desde el nivel central, digamos el Ejecutivo, hacia las instancias subnacionales, las regiones y los municipios. La medida en mención no descentraliza nada. Lo que entrega es plata, no competencias. Tanto es así que está inspirada en FONCODES, el organismo creado por el gobierno de Fujimori, el más hostil a la descentralización.
También es altamente discutible que por esta medida se mejore la capacidad de gasto del sector público. Abrir otra ventanilla de gasto no significa que se aprenda a gastar mejor. Al contrario, se puede terminar disfrazando las ineficiencias en este aspecto. El fortalecimiento de las comunidades también es poco creíble. Hecha la obrita, adiós núcleo ejecutor e interés de participar.
Así que la versión del Presidente no cumple las principales funciones de una ideología efectiva, que son las de persuadir o de engañar con eficacia. Por eso, la crítica palabra clientelismo ha sido mencionada por los observadores de todos los colores políticos. De hecho, que al día siguiente del anuncio ya se presentaran cien de esos núcleos ejecutores demuestra que varios en el PAP, antes del 28, recitaban por todas partes a Vallejo: "Avisa a los compañeros". Para que nucleen a la clientela pues.
Que el gobierno faculte a los presidentes regionales o alcaldes para que hagan su propio clientelismo no quita que este sea el verdadero papel asignado a la supuesta descentralización popular. Solo indica su necesidad de aliados en la circunstancia de su aislamiento político.
Pese a lo anterior, bien harían todas las poblaciones en idear sus obras y reclamar todos los fondos para ellas. Es su derecho. Podrían usar la arenga que el Presidente, cual húsar al galope, escogió para el final de su discurso: "Marchemos a la carga por el desarrollo y la justicia".
Fuente: La República