
España tuvo que esperar 116 minutos para dejar ir ese grito que tenía atragantado en su garganta durante décadas. Corrían los 11 minutos del segundo tiempo suplementario, Iniesta recogió un rebote dentro del área holandesa y con un remate cruzada venció la portería defendida por el portero Stekelenburg, de buena actuación durante el partido.
El trámite del encuentro fue algo trabado, con una gran cantidad de tarjetas amarillas por bando e incluso una roja para los naranjas. Sin embargo, el volante Iniesta, que sería elegido el mejor jugador del partido, aprovechó un rebote que la defensa española concedió en su área y derrotó al portero holandés a cuatro minutos del final, haciendo estallar el estadio Soccer City, que lució un marco impresionante con más de 80 mil espectadores.