
Contagiado del espíritu mundialista y ante la certeza predictiva del pulpo Paul, narra la leyenda urbana que el candidato a la alcaldía de Lima Alex Kouri habría tomado en secreto los servicios de un cefalópodo similar, extraído de las aguas marinas adyacentes al Callao para garantizarse un pronóstico objetivo y no parcializado sobre su destino político próximo.Sin embargo y a diferencia del inglés radicado en un acuario de Alemania, este pulpo detectó en las profundidades de su pecera tres urnas, cada una con su respectivo molusco provocador, los enunciados convenientes a las expectativas del candidato y una interrogante general: ¿qué percepción abruma el criterio ciudadano sobre Kouri?La primera contenía una vistosa conchita a la parmesana, con un brillo espectacular y apariencia crocante. Un letrero superior la precedía con las palabras “Eficiencia-Conocimiento Municipal-Iniciativa”, a las cuales se añadía una larga lista de obras de infraestructura, tareas sociales, impulsos deportivos, culturales (como el teatro “Alejandro Granda”) y de esparcimiento colectivo, a favor del primer puerto del país.En la segunda urna yacía un sabroso mejillón, algo ennegrecido pero apetecible. El letrero correspondiente apuntaba a otras consideraciones personalísimas: “Profesional-Buen orador-Serio-Simpatía popular” y se complementaba con un currículum vitae de logros académicos, frases célebres, opiniones favorables a su figura política de una amplia gama social y política: desde Alan García, pasando por algunas no muy antiguas de Luis Bedoya Reyes, de su contrincante Lourdes Flores Nano, hasta de líderes y lideresas de organizaciones sociales de base.Finalmente en la tercera, destacaba una opulenta porción de choros a la chalaca cuya cebolla picada se esparcía por todo el cofre de vidrio mientras que el zumo de limón formaba una costra malaguosa en la superficie. Su respectivo cartel decía: “Vladimiro-Salita del SIN-Petardeo por Dentro-Convial-Peaje”. Con inocultable ánimo evasivo, esta vez el letrero no abundaba en detalles.Lo interesante – concluye la leyenda urbana – es que el pulpo dio inicio a su periplo acuático acariciando la primera urna. Luego sus tentáculos hicieron un extraño giro hacia la segunda y hasta daba la impresión que terminaría abriéndola para engullirse el mejillón. De pronto y ante la expresión horrorizada del numeroso comando de campaña de Cambio Radical, el pulpo se acercó decidido a la tercera urna, la abrazó casi con instinto materno y cuando procedía a destaparla chorreándose de cebolla picada y zumo de limón, alguien tomó al pobre pulpo por la cabeza, lo extrajo de la pecera y se lo llevó a la cocina.La logia de pulpos peruanos ha decidido alejarse de las costas del Callao.