
"Esta Copa del Mundo en Sudáfrica no ha sido de un alto nivel". René Girard, el entrenador de Montpellier, da el tono y es muy difícil no estar de acuerdo con lo dice. "Tuve problemas para entonar con el mundial. La primera parte es siempre de cálculo, lo que trae consigo pocos encuentros interesantes y muchos partidos soporíferos", continua diciendo el director. Didier Ollé-Nicolle no dice nada diferente. El conjunto de la competencia fue la imagen final, se podía esperar algo mejor. Es una Copa del Mundo de medio nivel en cuanto a su contenido”. Está claro. Pero entonces ¿qué es lo que no funcionó? ¿Qué es lo que hubiera podido -y hubiera debido- hacerse para darle otra dimensión a la competencia de Sudáfrica? "Algunos equipos como Uruguay, Ghana y Paraguay lograron sobresalir porque las grandes naciones, Brasil, Italia, Argentina, no han estado a la altura de las expectativas. Son estas las que debieron elevar el nivel. El torneo estuvo muy reñido porque los grandes no han sido muy grandes", dice el ex entrenador del Niza. En vez de resaltar las deficiencias de algunos equipos, Elie Baup prefiere señalar enfáticamente la fatiga avanzada de varios jugadores importantes. "Ninguna gran individualidad sobresalió, ningún jugador destrozó a los otros. Los mejores llegan cansados por tanto esfuerzo. Tenemos que plantearnos preguntas sobre el calendario, los campeonatos, las Copas de Europa, etc. La Copa del Mundo es algo único, un momento mágico cada cuatro años, una fiesta inmensa. Sería necesario que haya un bello espectáculo, los mejores jugadores en la mejor de sus condiciones". A pesar de ello, la coronación de España es un verdadero motivo de satisfacción. Especialmente para Girard. "España está desarrollando un fútbol atípico para los criterios en vigor desde hace varios años, donde se debe ser grande, fuerte y correr rápido. Su victoria fue un justo premio", dice entusiasmado, antes de alabar a una Alemania “chispeante que va a que hablar” y “el buen juego desarrollado” por Chile y México. Y cuando Baup concatena sus ideas, nos preguntamos si no estamos siendo demasiado exigentes, cuando dice: "El juego corto ha sido privilegiado, con muchos pases, propio del estilo de apoyo - entrega - búsqueda de jugadores en pequeños intervalos. Ha habido poco juego largo, ataques rápidos. Un juego principalmente basado en el aspecto técnico que ha favorecido el regateo y el pase”. Insuficiente sin embargo para borrar la sensación que prevalece hoy en día. La amargura, la decepción, que cada uno elija el termino que le convenga. Fuente: L'Equipe