
Robben y Sneijder durante su regreso a Amsterdam
Solo se necesito un momento en la noche para transformar algo que podía haber sido estelar en una noche negra, para borrar todo lo que los neerlandeses habían hecho hasta ahora. Un camino construido sobre sendas victorias conseguidas en las eliminatorias y luego a lo largo del mundial, hasta que el domingo 11 de julio, la consagración de España, anunciada desde hace mucho tiempo, finalmente tuvo lugar. Si Roja ha escalado a la cima del mundo, ella debe mucho de esto a su fuerza colectiva tanto como a dos hombres providenciales, en la final de Iniesta, y casi siempre Villa. Este rol de héroe que habían seguido tantas veces hecho Arjen Robben y Wesley Sneijder. Al primero de los nombrados le faltó tan solo algunos centímetros para que su disparo termine en las redes españolas. Y no da asi, a la hora de juego (62’), otro rostro a esta cita final de Sudáfrica. “Dejar pasar esa oportunidad, es realmente un error mío”, confía Robben, molesto, justo después del partido. “Tenía que haber regateado (a Casillas) en lugar de concluir la jugada con ese tiro”, añade. ¿Culpable de ser demasiado sobrio, el alero Naranja? Una exageración, y sin embargo... a menudo, acusado de abandonar fácilmente, después resistió el regreso ilegal de Puyol sin poder desafiar a Casillas encontrándose en una posición óptima. Robben terminó el juego sin marcar, después de haber firmado con su autoría el gol decisivo holandés en las semifinales. Tal como concluyó su campaña en la Liga de Campeones, sin lograr mostrarse decisivo en la final en Madrid, después haber contribuido con muchos logros esenciales para el Bayern de Munich en las rondas precedentes. Sneijder también estaba en el césped del Bernabéu el 22 de mayo pasado, pero en el lado de sus oponentes. El Balón de Oro en juego Lo hizo desde su llegada al Inter el pasado verano; el conductor de juego formado en el Ajax condujo a su equipo y levantó al final la Copa mostrando una sonrisa de par en par, luego de haber ganado el Scudetto y la Copa de Italia. Un fabuloso triple que se hizo humo en el choque contra España. Con la cabeza hundida entre sus brazos, Sneijder permaneció por largos momentos llorando en el campo. También él, sin duda vio escaparse este torneo a los 62 minutos. Debió creer que su pase perfecto de profundidad a Robben se convertiría en gol. Luego, en la gloria colectiva e individual. El título mundial le hubiese asegurado a Sneijder el Balón de Oro. La medalla de plata quizás no lo prive. Pero ha sido suficiente tan solo una noche para hacerle olvidar todo lo que había logrado hasta aquí.Fuente: L'Equipe