
Así de simple, Andrés Iniesta, el tímido mediocampista y jugador del Barcelona FC, ha visto, tras el gol que marcó a los 114 minutos del partido, en el tiempo suplementario, como este tanto lo ha elevado a un status inimaginado en las preferencias de la hinchada española. Miles corean hoy su nombre por toda España. Y gritan que la fiesta que se desató en España luego del pitazo final de este interminable encuentro, se la deben en gran parte a él. Ya se imaginan la expectativa que había por verlo descender del Airbus 340 que lo trajo de Sudáfrica junto con sus compañeros, cuerpo técnico y alta dirigencia del futbol español presente en tierras sudafricanas. La que se montó en toda España. La noche de este lunes 12 de julio de 2010, Madrid colapsó. La alta temperatura no pudo impedir que, a medida que avanzaban las horas, desde todos los rincones de Madrid y también de España, cientos de miles se dirigían hacia a algún lugar del recorrido de los seleccionados para poder ver de cerca a quienes toda España hoy agradece por el título de Campeón del Mundo. Y de ahí, como podían, a la llamada Esplanada del Rey.Nunca se había visto una movilización de tal envergadura en las calles de Madrid. Ni en las de España. Ni siquiera la que se produjo cuando La Roja conquistó la Eurocopa 2008 puede compararse. Esta vez fue una marea humana, eufórica, enloquecida de alegría, que invadió los espacios públicos inmediatamente después de concluido el encuentro. Tomó un respiro, para luego precipitarse horas después este lunes a las calles. España es pues hoy una fiesta. El país al que han regresado los 23 jugadores junto con Vicente del Bosque es uno más alegre. Uno que, en medio de los momentos difíciles que le toca vivir, ha encontrado en el fútbol practicado por la elite de su balompié una manera de poder ver el horizonte con optimismo. Toda una fiesta pues. Inaugurada gracias, entre muchos otros, a este muchacho de 26 años que es Andrés Iniesta.