
La inminente aprobación del proyecto de legalización del matrimonio homosexual mantiene polarizado al país. La Iglesia saca a la calle a miles de personas, las encuestas muestran la división de la sociedad y se rompe la disciplina de voto en los partidos. Es la “Guerra de Dios” contra “La Batalla de los Derechos Civiles”, según los lemas de los movimientos que apoyan o rechazan la ley.
La Argentina del siglo XIX contra la Argentina del siglo XXI. Las calles argentinas se dividen ante la inminente aprobación del proyecto que convertirá al país en el primer Estado de América Latina que legaliza el matrimonio homosexual. “Una guerra de Dios”, dice la Iglesia. “Una lucha contra la opresión”, responden los colectivos gays. El martes una marcha de color naranja formada por decenas de miles de personas se manifestó frente al Congreso argentino contra la equiparación de derechos de las parejas homosexuales y el matrimonio convencional. La marcha pretendía presionar a los senadores que hoy deberán debatir el proyecto de ley. Sonaba a ruido de sotanas: fue convocada por la Iglesia Católica, aliada para la ocasión con las Iglesias evangélicas del país. “Es un proyecto del demonio”. Ése es el mensaje que los púlpitos han predicado contra la ley que ya ha sido aprobada por el Congreso y previsiblemente saldrá adelante en el Senado. 200.000 manifestantes según los organizadores, 10.000 según la policía y 50.000 según la prensa defendieron en la Plaza de los Dos Congresos de Buenos Aires el mensaje que primero tronó en los alzacuellos y luego en las gargantas de los fieles. Palabra de Dios.A años luz de la teología católica y a pocos metros de esa marcha, otros grupos se concentraban para apoyar el texto propuesto por el gobierno. “La ley es un avance contra la opresión sexual”, decía la plataforma Ruido Por la Igualdad, que al compás de vuvuzelas y cacerolas, intentaba contener la ofensiva católica contra la ley. “Estamos apoyando una ley que otorga derechos básicos. En una democracia todos los ciudadanos tienen los mismos derechos”, asegura Daiana Asquini, miembro de la agrupación Las Piqueteros. No hay consenso posible entre los dos bandos... Leer más en: rfi