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Jueves 06 de agosto 2009

LA IZQUIERDA MUNDIAL Y LAS ELECCIONES IRANÍES

Por Immanuel Wallerstein
Jueves 06 de agosto 2009

Immanuel Wallerstein

 

Las recientes elecciones en Irn, y los subsecuentes desafos a su legitimidad, han sido un asunto de enorme conflicto interno en Irn y un debate que parece interminable en el resto del mundo ?un debate que amenaza con permanecer por algn tiempo todava. Una de sus ms fascinantes consecuencias es que en esta discusin de escala mundial ha habido una enorme divisin entre personas que se consideran parte de la izquierda del mundo. Varan en sus puntos de vista ?desde ser gente que respalda incondicionalmente el anlisis que Ahmadinejad/Jamenei hacen de la situacin, a ser oponentes virtualmente incondicionales, con mltiples posiciones intermedias. Esto puede reflejar tanto el estado de la izquierda mundial como la situacin en Irn.

 

Qu ha ocurrido en Irn? Hubo una eleccin. Al parecer hubo una gran afluencia de votantes. El gobierno anunci una victoria arrasadora del presidente en el cargo, Mahmud Ahmadinejad. Los simpatizantes de los otros tres candidatos han hecho la acusacin de que las cifras son fraudulentas. Las dos principales bases de estas acusaciones fueron la rapidez y naturaleza cerrada del proceso de conteo y la implausibilidad de algunos resultados de votaciones si se desglosan segn las diferentes reas del pas. La autoridad ltima de Irn, el ayatola Ali Jamenei, asegur en trminos sin ambigedades que los resultados de las votaciones eran esencialmente correctos y que, como tal, la eleccin era enteramente legtima. l ha insistido en que todos reconozcan la validez de los resultados y que dejen de cuestionarlos.

 

Inmediatamente despus de las elecciones grandes nmeros de personas salieron a las calles a protestar los resultados reportados y llamaron a un recuento o a nuevas elecciones. Conforme acumularon vapor estas protestas, Ahmadinejdad/Jamenei respondieron con medidas represivas ms y ms severas. Las Guardias Revolucionarias y la llamada Basiji (una especie de milicia popular) utilizaron considerable fuerza para sacar a los manifestantes de las calles, mataron a algunos y arrestaron a nmeros significativos en el proceso.

 

Todava ahora, las figuras principales de la oposicin, el candidato presidencial Mirhosein Musavi y sus dos simpatizantes clave, los ex presidentes Akbar Hashemi Rafsanjani y Mohammad Jatami, continan arguyendo que las elecciones no produjeron un resultado "legtimo". En esto cuentan con el respaldo de los otros dos candidatos en la carrera presidencial, que recibieron menos votos.

 

Qu es lo que quieren estas importantes figuras? Todas alegan ser fieles seguidores de la revolucin de 1978-1979 y estar dedicados a la preservacin de la repblica iran existente. En resumen, no estn llamando a un cambio de rgimen. Por el contrario, insisten en que son ms fieles adherentes del espritu original de la revolucin iran que el grupo que actualmente est en el poder.

 

Cmo ha interpretado esto la izquierda mundial? La presente situacin en Irn no es para nada nica. Despus de todo, ha habido protestas populares masivas en muchos pases de todo el mundo en un momento u otro por mucho tiempo. As, la izquierda mundial tiene interminables analogas con las cuales comparar la situacin iran. Para empezar, est la revolucin iran de 1978-1979. Pero tambin est Tienanmen en China, en 1989, las revoluciones de 1968 en incontables pases, las llamadas "revoluciones de colores", de cosecha reciente en los ex pases comunistas, un gran nmero de acontecimientos en diferentes pases latinoamericanos y las huelgas generales en Francia en 1995. Uno podra remontarse a las revoluciones rusa y francesa si as lo deseara.

 

Con toda seguridad, la "izquierda mundial" ?cualquier cosa que esto sea? no tiene una visin unificada de estas protestas populares. De hecho, uno podra decir que uno de los principales problemas con la izquierda mundial contempornea es su incoherencia colectiva al encarar la panoplia y notable variedad concreta de tales protestas populares.

 

La razn de esta incoherencia colectiva es triple. Primero, hay una larga historia de desilusiones con los resultados de dichas protestas populares, especialmente en los ltimos 50 aos. Segundo, hoy hay una debilidad organizativa objetiva de los movimientos polticos de la izquierda tradicional en la mayora de los pases. (Las principales voces de la izquierda mundial de hoy tienden a ser, en su mayor parte, primordialmente intelectuales con posturas independientes o activistas localizados en muy pequeas organizaciones.) Tercero, est el hecho de que los llamados anlisis de izquierda difieren fundamentalmente en lo que piensan que se debera mirar cuando se analiza las situaciones concretas.

 

Algunos miran primordialmente las relaciones interestatales. Cul sera la consecuencia, geopoltica, de que un gobierno particular fuera remplazado por una serie diferente de lderes o, ms aun, de que un rgimen cambiara hacia uno de diferente tipo? En el caso de Irn en el momento actual, todos saben que est en fuerte conflicto con Estados Unidos (y en menor grado con Europa occidental), sobre todo pero no exclusivamente en lo relacionado con asuntos nucleares. El presidente Ahmadinejad est identificado con una fuerte posicin iran vis--vis Estados Unidos. Tanto l como Jamenei han argumentado en repetidas ocasiones que Estados Unidos y Gran Bretaa estn tras las protestas populares con el fin de que Ahmadinejad sea retirado del cargo en favor de alguien ms maleable desde el punto de vista estadunidense. Hugo Chvez ha ofrecido su total respaldo a Ahmadinejad primordialmente con estos argumentos. sta es una forma plausible pero limitada de analizar una situacin. Despus de todo, pocos izquierdistas apoyaran el actual rgimen de Myanmar, que recientemente suprimi brutalmente las manifestaciones de monjes budistas con el argumento de que el gobierno estadunidense anhela ver un cambio de rgimen en Myanmar.

 

O uno podra mirar, ms bien, las divisiones de clase al interior de Irn. Algunos autoidentificados miembros de la izquierda mundial argumentan que los simpatizantes de Musavi son en gran medida personas de la clase media o acaudalada, mientras que Ahmadinejad extrae sus simpatizantes de los estratos populares. Por tanto, dicen, un izquierdista debera respaldar a Ahmadinejad. Algunos otros izquierdistas analizan la situacin de modo diferente, argumentando que esto es meramente una lucha entre dos variedades de grupos privilegiados, y que el respaldo de Ahmadinejad en las zonas ms pobres de Tehern es en gran medida el resultado de un populismo desde arriba (y peor an, de un pan y circo al estilo Berlusconi). Otros ms apuntan a realidades tnicas entre los estratos ms pobres, argumentando que las reas rurales donde no se habla farsi o que no son chitas quedan fuera de la distribucin populista, estn oprimidos y son hostiles a Ahmadinejad, quien representa meramente, dicen, al grupo tnico dominante.

 

Adems, muchos izquierdistas son fundamentalmente anticlericales. Se rehsan a reconocer la legitimidad de cualquier rgimen que se base en el papel central del clero. Nos recuerdan que el actual rgimen iran elimin sistemticamente todos los partidos de izquierda no islmicos, incluso aquellos partidos que apoyaron el derrocamiento del cha. Tudeh, el partido comunista iran, ha condenado los resultados de las elecciones y respalda las demandas de Musavi pese a sus reservas hacia ste.

 

Hay dos cosas que decir acerca de los levantamientos populares dondequiera que ocurran. La primera es que nunca es fcil para la gente el salir a las calles a exigirle al gobierno que cambie sus polticas. Todos los gobiernos estn listos a usar la fuerza contra tales demandas, unos con mayor rapidez que otros. As que cuando la gente sale a las calles, nunca es slo porque "los de fuera" los manipulan. Cuando la CIA arregl el golpe en Irn en 1953, no lo hizo induciendo a que los iranes salieran a las calles. Lo hizo trabajando tras bambalinas con los oficiales militares. Uno debera respetar la autonoma poltica de los grupos que, de hecho, se arriesgan a salir a las calles. Es muy fcil culpar a los agitadores externos.

 

La segunda cosa que hay que decir acerca de los levantamientos populares es que siempre e inevitablemente son una coalicin de muchos elementos. Algunos de los manifestantes son aqullos con agravios especficos inmediatos. Otros buscan cambiar el personal dentro del gobierno pero no el rgimen como tal. Y unos quieren cambiar, es decir derrocar, el rgimen. Las manifestaciones populares casi nunca lo forma un grupo de personas consistente ideolgicamente. Lo normal es que los levantamientos sucedan solamente cuando existen tales coaliciones. Pero esto siempre significa que el resultado poslevantamiento es inherentemente incierto. As que la izquierda mundial debe ser cuidadosa al ofrecer su respaldo poltico y moral a los levantamientos populares.

 

Vivimos en tiempos muy caticos. No es imposible una estrategia coherente de la izquierda mundial. Pero no ser fcil. Y todava no se logra. Las consecuencias para el mundo de la lucha al interior de Irn no son claras como el cristal. La izquierda mundial no debe ser muda, pero debera ser prudente.

 

Traduccin: Ramn Vera Herrera

Immanuel Wallerstein

 

Fuente: La Jornada

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