
El jefe del gobierno español anunció nuevos sacrificios para sacar a España de la crisis mientras que la oposición pidió elecciones anticipadas en un debate sobre el estado de la nación sin vencedor claro. La incapacidad de los dos principales partidos para alcanzar pactos por el bien del país sitúa a la clase política española como uno de los principales males del país para la población.
“Sé que he perdido confianza entre los ciudadanos, pero usted tampoco está para tirar cohetes”. Esta frase que le dirigió ayer José Luis Rodríguez Zapatero al líder de la oposición en el debate sobre el estado de la nación, resume bien dos cosas en España: primero, cómo transcurrió el debate más importante del año y, segundo, el creciente malestar que existe entre la población con una clase política que no le ofrece soluciones a la crisis económica que azota el país.
El debate celebrado el miércoles en el Parlamento puso de manifiesto el desencuentro permanente entre gobierno y oposición en España, que no han sido capaces de pactar ninguna medida relevante que alivie la grave situación de desempleo que, rozando ya casi el 20% de la población activa, asfixia a los ciudadanos. Así, según los sondeos de referencia del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), los españoles consideran a su clase política como el principal problema del país, después de la economía. Y este problema lo consideran consecuencia de la nefasta gestión de los primeros.
Negar la crisis, las idas y venidas de su gobierno –sacándose continuamente medidas de la manga y retirándolas días después- y el incansable ascenso del desempleo, han situado la imagen pública de Zapatero en el nivel más bajo de sus seis años de mandato. Según el CIS, obtiene una nota entre los ciudadanos de 3,71 sobre diez...
Leer más en rfi