
Del cielo al infierno. Mike Tyson tuvo casi todo al mundo en sus manos cuando a los 20 años años se convirtió en el campeón más joven de los pesos pesados y llegó a ganar más de 300 millones de dólares en su carrera. Sin embargo todo eso era una simple ilusión.
“Me doy cuenta de que mi vida es una jodida mierda”, declaró Tyson a la revista norteamericana “Details”.
Y si repasamos la carrera del mito, se justifican sus duras palabras. En 1992 fue condenado a pasar 7 años en una prisión por agresión sexual. Cinco años después fue protagonista de un hecho bochornoso cuando en pleno combate con Evander Holyfield le mordió la oreja y en el 2003 anunció que se encontraba en bancarrota.
“Tengo una habilidad especial para mirarme y al espejo y decirme… Eres un cerdo, un pedazo de mierda”, siguió “Iron Mike” con su dura autocrítica.
Al final de la entrevista, el ex boxeador dejó un deseo lleno de esperanza. “Quiero irme a la tumba con respeto”, dijo. Ojalá ese pedido se le cumpla. Un campeón siempre se lo merece.
Fuente: DEPOR