
Dio el primer puñetazo sobre la mesa por la mañana. En la sesión de entrenamientos libres, sobre un asfalto aún algo mojado, tras la tremenda tormenta que bañó Sachsenring y alrededores la madrugada de este sábado. Hizo el mejor tiempo y alejó todos los fantasmas que le rondaron en día anterior, el día del regreso de Valentino Rossi. El italiano robó todo el protagonismo a Lorenzo, amo y señor del campeonato hasta ahora, y el mallorquín se resintió ante tanto desaire. El golpe de efecto total sería refrendar las buenas sensaciones en la sesión de clasificación. Y así lo ha hecho. Eso sí, tras protagonizar el accidente de la jornada.
Lorenzo llevaba 20 vueltas. Rodaba una décima más lento que Dani Pedrosa y, de repente, su moto prendió en llamas. Había roto el motor, algo inusual y sorprendente. Y, además, dejó un reguero importante de aceite, que ocasionó, inmediatamente después, otro accidente: cayó Spies, y cayó De Puniet, que se llevó la peor parte, pues rodó por encima de la moto del estadounidense. Bandera roja en pista. Una suerte para Lorenzo, pues en los más de 15 minutos que la sesión estuvo parada dio tiempo suficiente a sus mecánicos para que tuvieran a punto la segunda Yamaha.
A su regreso a la pista a los pilotos les costó retomar sus mejores tiempos. Pero, a falta de escasos minutos para el final Lorenzo volvió a mandar en los cronometrados, enlazó tres vueltas rápidas y se apuntó su cuarta pole consecutiva. Tras él, Stoner, a escasas 24 milésimas; Pedrosa, a poco más de una décima; Dovizioso y Rossi, medio segundo. Y aunque no se puede calificar de proeza, lo del italiano es digno de admirar. Mes y medio después de destrozarse la pierna el nueve veces campeón del mundo sigue siendo competitivo.
Vía: El País