
La marcha convocada para hoy por el Consorcio Democrático de Derechos Humanos (CODEDH), a fin de que la ciudadanía exprese su repudio al terrorismo, puede registrarse como un hecho decisivo y hasta fundacional de un nuevo orden en el tratamiento interno de esas prerrogativas de nuestra especie.En el Perú hay sectores que le han declarado la guerra a los DD.HH. creyéndolos propiedad exclusiva y excluyente de la izquierda marxista radical. Craso error que apenas descubre la desidia de quienes debieron acotar este abordaje perverso y contradictorio, pues los gonfaloneros de la violencia y la revolución proletaria como parteras de la historia, eran los menos comprometidos ideológicamente con esos derechos.Fue por genuina inspiración democrática de Javier Valle Riestra y la anuencia creativa de Víctor Raúl Haya de la Torre que en la Constitución de 1979 no sólo se consagró a la persona humana como el fin supremo de la sociedad y el Estado, sino que también se ratificó en la Décimo Sexta Disposición General y Transitoria la Convención Americana sobre DD.HH. de San José de Costa Rica, incluyendo sus artículos 45 y 62 referidos a la competencia de la Comisión y de la Corte Interamericana de DD.HH.Este reconocimiento explícito de las herramientas extensivas de la Declaración Universal de tales derechos del año 1948, fue lamentablemente considerado por la derecha y el centro izquierda peruana como un mero enunciado declarativo. En cambio durante el periodo 1980-1985, en las oficinas del entonces diputado de la Unión Democrática Popular, Javier Diez Canseco (quien se negó a firmar la Carta de 1979), y ante los primeros síntomas de confrontación entre las Fuerzas Armadas y la delincuencia terrorista, un modesto asesor parlamentario y abogado, Francisco Soberón, entendió que esa materia era un terreno virgen y políticamente explotable.Así nació la Asociación Pro Derechos Humanos que ahora tiene innumerables bendiciones internacionales pero también la maldición de hasta sus propios compañeros de ruta cuando cometió el desatino de recomendar la exclusión del MRTA de la lista europea de organizaciones terroristas en vigencia y amenazantes.Los radicales marxistas también tuvieron perspectiva para apropiarse de otros temas, como la defensa del medio ambiente y los derechos de género. Quisieron copar otros rubros como los derechos del consumidor, pero gente sensata y de avanzada les cortó las alas.Por eso saludemos el nacimiento del CODEDH, el esfuerzo de quienes padecieron en carne propia la insanía terrorista mientras los otros buscaban debilitar y desmoralizar al Estado, sus Fuerzas Armadas y al peruano de a pie. Recordando a don Rafael Belaunde y su célebre parafraseo de Goethe, afirmemos que las ideas se combaten con ideas, y las masas sólo se combaten con las masas organizadas.