
Es un camiseta amarilla "con rabia en las entrañas" que cruzó la meta de la 15ava etapa en la tarde del lunes en Bagneres-de-Luchon. Aventajado en la línea de llegada por 39 segundos por los tres que lo seguían en la clasificación general, despojado de su camiseta amarilla por Alberto Contador por 8 segundos, el escalador luxemburgués ha criticado duramente la actitud de sus rivales, que se han beneficiado de un incidente mecánico para sacar ventaja a 25 kilómetros de la meta, en la subida del Port de Bales. "Estos tipos no ganaran el premio al fair play”, dijo el líder de Saxo Bank. “No me hubiera gustado ganar la camiseta Amarilla en esa forma”, añadió. "Yo no hubiera aprovechado de la situación" Andy Schleck había sacado una buena ventaja al grupo de favoritos cuando experimento un problema que lo llevó a disminuir la velocidad y luego obligó a detenerse. "Me sentía muy bien hoy. Un problema mecánico, eso sucede. Yo no me hubiera aprovechado de la situación”, lamentó el Luxemburgo. “Los corredores me habían esperado en Spa, pero hoy era diferente". Si Alberto Contador pareció lanzar miradas a sus espaldas varias veces en lo que siguió, el líder del Astana corrió hasta el final con Denis Menchov y Samuel Sánchez, en el ascenso y el descenso a fin de mantener la diferencia creada por el problema mecánico. Luego de cambiar su Camiseta Amarilla por la túnica blanca del mejor joven en el Tour de Francia, Andy Schleck ha tratado de transformar su ira en la fuente de motivación en las últimas etapas de montaña: "No voy a llorar. Voy a cobrarme la venganza. Estoy un poco en la misma situación que el año pasado, pero la diferencia es que yo soy ahora más fuerte. Tengo las piernas en forma. Esta situación me motiva para el jueves, para la llegada a Tourmalet”, dijo. Por su parte, Bjarne Riis se mostró abrumado: "No estoy enojado, estoy triste. Es una pena para el Tour de Francia".Fuente: L'Equipe